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La neurodermatología y la neurocosmética
constituyen en este momento el avance farmacéutico más
novedoso en el campo de la estética.
El sistema nervioso es el director de orquesta de
la piel. Ésta es la metáfora utilizada por
el investigador Francisco Balaguer para mostrar de una forma sencilla
y explicativa la relación existente entre el sistema nervioso
del cuerpo humano y la piel, el mayor de los órganos corporales.
Precisamente esta relación tan estrecha es la que
ha posibilitado el surgimiento de la neurodermatología
y de la neurocosmética, como las dos nuevas disciplinas
del ámbito farmacéutico capaces de encontrar beneficios
de tipo psiconeuroinmunológico derivados del uso de determinados
cosméticos.
Tal y como comenta Balaguer con motivo de su participación
en Fibell 2008, recientes estudios científicos han
aportado suficientes datos como para poder demostrar que las células
cutáneas son controladas por neurotransmisores y que éstos,
a su vez, son capaces de liberar neuromediadores.
De este modo, ya se está trabajando con el uso de
agonistas o antagonistas de los neurotransmisores para generar
efectos beneficiosos con el fin de prevenir o tratar alteraciones
cutáneas de diferentes orígenes. Entre otras,
señala la acción del medio ambiente sobre la piel,
el envejecimiento cutáneo acelerado, los efectos de la
radiación solar o incluso la caída del cabello.
Cosméticos que estimulan el sistema
inmune
Según explica Francisco Balaguer, jefe de Proyectos de
Investigación y Desarrollo de Laboratorios Puig, las células
de la piel son capaces de emitir neurotransmisores y también
de generar neuroreceptores. De este modo, se genera un proceso
que tiene efectos tanto en el ámbito fisiológico
como bioquímico.
En este sentido, los productos cosméticos sobre los
que se está trabajando ahora mismo, a través de
sus acciones fisiológicas y psicológicas, son capaces
de activar el sistema inmune e incrementar la concentración
de anticuerpos, comenta Balaguer.
Conforme sea el estado de la piel y de los anejos cutáneos,
así será la acción neurosensorial de
los cosméticos que se apliquen, contribuyendo con ello,
tanto a mejorar sus defensas como a incrementar su bienestar y
calidad de vida.
Consecuentemente la neurocosmética no es ni más
ni menos que la aplicación de agonistas y de antagonistas
para favorecer los procesos positivos de la piel, como la generación
de endorfinas una sustancia del propio organismo para aliviar
el dolor y que produce sensación de bienestar, y
reducir los procesos negativos, como los generados por el cortisol
(la hormona del estrés).
Beneficios para el usuario
Además del ya citado refuerzo de las defensas a través
de la estimulación del sistema inmune, el experto afirma
que el bienestar se relaciona con una mejora de la actividad
cutánea a nivel molecular, celular y tisular, lo
que se traduce en una mejora estética.
Asimismo, Balaguer recalca que en cuanto al aspecto la piel, ésta
se muestra más bella y confortable, poniendo de relieve
que las buenas sensaciones y emociones de nuestro sistema
nervioso cutáneo se traducen en una mejora de la funcionalidad
orgánica de nuestra piel y anejos cutáneos.
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