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El estudio que publica la revista "Journal
of Neurosciences" describe un nuevo papel patogénico
del colesterol al favorecer la acumulación de péptidos
b-amiloides (Ab) en las mitocondrias. Esto está provocado
por una disminución en los niveles de glutation mitocondrial
(mGSH), lo que incrementa la susceptibilidad del orgánulo
frente a estímulos que inducen estrés oxidativo.
La patogénesis de la Enfermedad de Alzheimer (EA)
no se conoce todavía y es probable que sea el resultado
de muchos procesos defectuosos interrelacionados. Aún así,
hay un gran número de evidencias que apuntan a un metabolismo
energético alterado y al estrés oxidativo inducido
por los péptidos b-amiloides como causas primeras de esta
enfermedad. Además, se ha descrito que la hipercolesterolemia
constituye, junto con la edad, uno de los factores de riesgo claves
en la EA. Aunque no se han descrito los mecanismos de inducción
del estrés oxidativo, datos recientes sugieren un papel
clave de la mitocondria y se ha demostrado que el colesterol contribuye
al acúmulo de Ab.
Para llevar a cabo el trabajo, se utilizaron dos modelos de ratones
genéticamente modificados con los niveles de colesterol
muy elevados. Primero se analizaron los niveles de colesterol
y se vio que en las mitocondrias neuronales la concentración
de colesterol era elevada y que los niveles de mGSH eran bastante
bajos. Así, al exponer a las mitocondrias a los péptidos
Ab, éstas eran más sensibles.
Además, se administró Ab a los ratones y aquellos
que tenían niveles de colesterol elevados presentaron una
respuesta inflamatoria, más estrés oxidativo y una
mayor muerte neuronal. En paralelo se realizaron tratamientos
con éster de glutation, una forma soluble de GSH que difunde
a través de las membranas celulares de forma independiente
al transporte afectado por los niveles de colesterol altos. Con
esto se consiguió recuperar los niveles del glutation mitocondrial
y prevenir todos los efectos antes mencionados.
Así, se confirma que la mitocondria es la fuente principal
de estrés oxidativo en la EA y que el mGSH es clave para
regular los procesos citotóxicos que tienen lugar en las
neuronas. Cabe destacar el efecto protector descrito del éster
de GSH que sugiere que estrategias encaminadas a prevenir una
disminución del glutation mitocondrial podrían ser
relevantes en los tratamientos frente a la progresión del
Alzheimer. Otros fármacos comunes, como las estatinas,
podrían complementar esta terapia reduciendo los niveles
de colesterol.
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