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Un grupo de investigación de la
Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha demostrado cómo
ciertos marcadores del sistema inmunitario son similares en personas
centenarias y en jóvenes adultos. El estudio indica que
los hábitos saludables que refuerzan las defensas son el
antecedente de una vida más longeva y de mayor calidad.
Se trata de un hallazgo que aporta nuevas evidencias de
que el buen estado del sistema inmunitario permite actuar sobre
la edad biológica y, por lo tanto, disfrutar de una vida
más larga y de mejor calidad. La investigación se
realizó con datos de tres grupos, uno de centenarios, otro
de mayores en torno a los 70 años, y otro de jóvenes
que rondan la treintena. Su conclusión: los centenarios
conservan ciertos parámetros muy concretos del sistema
inmunológico, asociados a la edad, en tan buen estado como
las personas de 30 años.
El grupo de investigación de la Universidad Complutense,
liderado por la profesora Mónica de la Fuente, experta
en neuroinmunología y envejecimiento, ha estudiado durante
años las relaciones entre el sistema inmunitario, el nervioso
y la longevidad. En trabajos anteriores ha podido demostrar en
ratones cómo aquellos animales que conservaban ciertas
funciones inmunológicas en buenas condiciones vivían
también más tiempo que sus compañeros. Ahora
han comprobado que ocurre igual en los seres humanos, y que las
personas que han alcanzado los cien años son las que mantienen
esas funciones tan bien como los de treinta.
En concreto, algunos de los parámetros del sistema inmunitario
relacionados con la edad biológica y la longevidad son
la capacidad de fagocitosis de un tipo de glóbulos blancos,
los neutrófilos, la de proliferación de los linfocitos
frente a elementos extraños, o la actividad de las células
NK (natural killer, o asesino natural,
un tipo de linfocito que se encarga de acabar con las células
tumorales que se pueden desarrollar).
La determinación de la relación existente entre
sistema inmunitario y longevidad ha servido de base para probar
que es posible influir en la edad biológica de cada individuo,
entendida ésta como la celeridad con la que cada persona
envejece. ¿Y cómo se puede influir en ella? Para
los especialistas la respuesta es clara: adquiriendo una serie
de hábitos saludables dirigidos a fortalecer nuestras defensas,
como practicar ejercicio físico de forma moderada, evitar
el estrés o afrontar las situaciones estresantes con optimismo,
llevar una dieta rica en antioxidantes, etc.
Como explica Mónica de la Fuente: Se sabe que hay
una conexión entre el sistema nervioso y el inmunitario,
así que todo lo que afecta a uno termina afectando también
al otro. Las situaciones de pérdida, emociones negativas,
etc., repercuten en un sistema inmunitario más debilitado.
También a la inversa, si se está más feliz,
se fortalecerá.
Envejecimiento prematuro en personas
sin hogar
En esta misma línea de investigación, el equipo
ha llevado a cabo recientemente otro trabajo en personas sin hogar
para comprobar cuál es la respuesta de su sistema inmunológico
a la situación de estrés por la que están
pasando, y cómo se puede mejorar esta situación.
Los resultados arrojados por este trabajo concluyen que las personas
sin hogar tienen su sistema inmunitario muy debilitado y que esto
repercute en su edad biológica, por lo que sufren envejecimiento
prematuro, es decir, su ritmo de envejecimiento es más
rápido de lo que correspondería a su edad real o
cronológica. Todo ello se debe al estrés sufrido
a causa de una situación vital que no han elegido, ya que
se han descartado otras causas como la malnutrición o la
adicción a drogas o alcohol, al elegir de antemano para
el trabajo a personas sin estas afecciones.
En otro estudio posterior, en vías de publicación,
los autores demuestran cómo el tratamiento psicológico
puede ayudar a aquellos que no tienen hogar a reducir sus niveles
de estrés y, con ello, mejorar también su sistema
inmunológico y, por tanto, su resistencia a infecciones
o enfermedades como el cáncer. La investigación
supone una novedad al estudiar las implicaciones en la edad biológica
y el sistema inmunitario de un colectivo muy poco estudiado, como
es el de las personas sin hogar. Además, permite valorar
cuál es el efecto de estrategias de cambio de estilo de
vida para fortalecer las defensas y, con ello, contribuir a disfrutar
de una vida más saludable y longeva.
Los trabajos se han publicado en las revistas "Journal of
the American Geriatrics Society" una de las revistas
de geriatría más importantes- y "Neuroinmunomodulation"
una de las pocas dedicada al estudio de la comunicación
entre el estado emocional y el inmunitario-, y han sido fruto
de la colaboración entre las facultades de Biología
y Psicología de la UCM, junto a los hospitales Clínico
San Carlos y Gregorio Marañón.
Referencia bibliográfica:
P. Alonso-Fernandez; M. Puerto; I. Mate; J. M. Ribera; M. de la
Fuente. Neutrophils of Centenarians Show Function Levels
Similar to Those of Young Adults. Journal of the American
Geriatrics Society, 56(12):2244-51, dic. 2008.
L. Arranz; A. de Vicente; M; Muñoz; M. de la Fuente. Impaired
Immune Function in a Homeless Population with Stress-Related Disorders.
Neuroimmunomodulation, 16:251260, 2009.
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