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Una tesis realizada en el Instituto de
Biomedicina de León ha encontrado efectos antiinflamatorios
de la hormona melatonina en el músculo cardiaco si se administra
antes de la realización de un ejercicio físico intenso.
Hasta ahora la investigación había girado en torno
a las propiedades antiinflamatorias en los músculos esqueléticos
y no sobre los cardiacos.
La investigación, realizada
por el investigador brasileño Christiano Veneroso y dirigida
por la profesora Pilar Sánchez Collado, parte de la base
de que el tejido del miocardio o músculo cardiaco, cuando
es estimulado por un ejercicio físico agudo, presenta signos
de daño celular incrementados. Para medir estos signos,
el estudio, que será publicado en breve en "Journal
of Pineal Research", se centró en alguno de los marcadores
inflamatorios más relevantes, como la expresión
génica de diversas citoquinas, moléculas de adhesión
y de las enzimas ciclooxigenasa 2 (COX-2) y óxido nítrico
sintetasa, así como la mieloperoxidasa, o la activación
del factor de transcripción nuclear kappa B.
Para el experimento se utilizaron ratas macho Wistar de
unos 200 gramos de peso y una cinta rodante para animales que
el Ibiomed utiliza para medir el consumo de oxígeno cuando
se realiza el ejercicio físico. Los investigadores dejaron
que los animales de experimentación se acostumbraran durante
una semana a correr cinco minutos sobre la cinta, idéntica
a la que una persona pueda utilizar en un gimnasio. Transcurrido
ese tiempo, se sometió a las ratas a un protocolo estandarizado
de ejercicio intenso: carrera continua durante una hora a 25 metros
por minutos y con una pendiente del 7%. "Es un ejercicio
bastante exhaustivo para este tipo de animales", indica Sánchez
Collado. Previamente, a un grupo de ratas se le administró
media hora antes de comenzar la prueba melatonina.
Los efectos inflamatorios sobre el miocardio del ejercicio intenso
en los animales a los que se les proporcionó melatonina
eran menores que aquéllos que no recibieron esta hormona.
Además, se comprobó que la administración
de esta molécula en ratas que no realizaron ejercicio físico
no suponía efectos secundarios en su organismo. En suma,
se comprobó que la melatonina, que es producida por el
organismo aunque no se puede incrementar su producción
natural, impedía o al menos reducía la magnitud
de las consecuencias inflamatorias en el músculo cardiaco
del ejercicio físico intenso.
Una vuelta a los estudios clásicos
La conclusión más importante del estudio, para Sánchez
Collado, es que las personas no entrenadas pueden ocasionarse
daños en el músculo cardiaco si realizan ejercicios
físicos intensos de golpe. Hasta ahora, "había
pocos estudios que analizaran el daño producido por el
ejercicio físico agudo, ya que siempre se han realizado
al revés: cómo puede ayudar el ejercicio a personas
que han tenido alteraciones cardiacas". A nivel popular,
es habitual aconsejar a una persona que ha padecido una angina
de pecho o un ataque al corazón liviano que realice más
actividades físicas, como caminar, pero este estudio matiza
que una alta intensidad de ese ejercicio físico puede ocasionar
daños musculares cardiacos, como los produce en los músculos
esqueléticos.
La melatonina se produce en la glándula pineal, ubicada
en el dienfécalo, de forma natural, pero también
existe una fabricación sintética en laboratorios.
Existen ya bastantes publicaciones que ponen de manifiesto los
beneficios de la hormona en procesos antioxidantes, antiapoptóticos
y antiinflamatorios. Generalmente, es utilizada para combatir
el desfase horario o para regular el sueño en personas
mayores, ya que a partir de los 60 años, disminuye la producción
endógena.
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