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Publicaciones recientes confirman que más
de 1.300.000 españoles padecen onicomicosis. Así
se ha puesto de manifiesto en la presentación de la campaña
"No escondas tus uñas", avalada por la Academia
Española de Dermatología y Venereología (AEDV)
y la Sociedad Española de Médicos de Atención
Primaria (SEMERGEN).
La iniciativa, auspiciada por Laboratorios Galderma, pretende
concienciar a la población general de que la onicomicosis
no es sólo cuestión de estética, y que la
detección y el tratamiento precoz son fundamentales a la
hora de mejorar la efectividad del tratamiento y evitar contagios,
cronicidad, deformaciones de las uñas y complicaciones
con otras enfermedades como la diabetes o la anemia. La campaña
estará presente en hospitales y centros de salud de toda
España a través de carteles y folletos informativos.
Tal y como ha destacado el Dr. José Luis Garavís,
vicepresidente de SEMERGEN, con la llegada del buen tiempo los
casos de onicomicosis se disparan, debido principalmente a que
"algunos de los lugares donde es más fácil
contraer la infección son las piscinas y duchas públicas
y a que, además, el calor y la humedad favorecen su contagiosidad
ya que los restos de uñas o queratina pueden permanecer
mucho tiempo en ambientes húmedos y cálidos".
Visita al médico: cuanto antes, mejor
El principal mensaje de la campaña "No escondas tus
uñas" es que los pacientes deben acudir al médico
lo antes posible. Debido a que las lesiones por onicomicosis son
indoloras, los pacientes las perciben como un problema únicamente
estético. "No les conceden importancia y esperan que
se resuelvan de forma espontánea -subraya el portavoz de
Semergen-, ignorando que si dejamos evolucionar la infección
sin un tratamiento adecuado, ésta puede representar un
problema importante para el paciente: puede ser dolorosa, alterar
la forma de caminar, ser causa de otras infecciones y llegar incluso
a tener que recurrir a la extirpación quirúrgica
de la uña".
El Dr. Garavís insiste también en el riesgo de cronicidad
cuando la onicomicosis no es tratada precoz ni adecuadamente,
partiendo de que el proceso curativo es lento per se. "Incluso
si se está realizando un tratamiento correcto -apunta-
la uña tardará mucho tiempo en adquirir un aspecto
normal, ya que tiene un crecimiento muy lento: las de los pies
tardan un año en completar su crecimiento y las de las
manos seis meses aproximadamente".
En esta misma línea, el Dr. Luis Olmos - dermatólogo
y Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid
(UCM)- ha reiterado la importancia de tratar la onicomicosis cuanto
antes, para evitar complicaciones con patologías como la
diabetes o la anemia, así como posibles sobreinfecciones
(con estafilococos, estreptococos, bacilos coliformes o pseudomonas).
"Además -añade- pueden producirse deformaciones
antiestéticas del espesor, la concavidad, los pliegues
o bandas transversales y longitudinales, el color, o el descascarillado".
Grupos y escenarios de riesgo
Las uñas son un buen marcador para otras muchas patologías
sistémicas: trastornos cardio-circulatorios (dedos en palillo
de tambor), respiratorios (síndrome de las uñas
amarillas), hepáticos (uña de Terry), renales (líneas
de Muehrcke), hormonales (diabetes), inmunitarios (SIDA), autoinmunes
(lupus, dermatomiositis, etc.), o dermatosis a distancia (psoriasis,
alopecia, etc.).
Según destaca el Dr. Olmos, se estima que alrededor del
7% de los pacientes que consultan al dermatólogo padece
onicomicosis y, entre los que consultan por trastornos ungueales,
un 63% de los casos corresponden a onicomicosis.
"Dentro de las diferentes infecciones por hongos englobadas
en la onicomicosis, la infección por dermatofitos -añade-
es más frecuente en varones que en mujeres, en los pies
que en las manos, en mayores de 40 años que en jóvenes,
pero las cifras son relativas según los diferentes factores
de riesgo. La infección por Candidas, por su parte, es
más frecuente en las mujeres y el 70% se localiza en las
manos por el trabajo con agua, traumatismos en la manicura, oclusión
y maceración por guantes de goma, etc.". Atendiendo
a los factores de riesgo, el Dr. Olmos apunta que la humedad representa
un 35% de riesgo, las zonas públicas de recreo un 23%,
la mala higiene un 16%, los traumatismos un 14% y la edad un 11%.
A este respecto, el Dr. Garavís señala que las duchas
públicas de gimnasios y las piscinas son los lugares donde
más fácilmente se puede contraer esta infección,
"ya que debido al calor y la humedad, las esporas de los
hongos pueden permanecer vivas durante mucho tiempo en los restos
de uñas o queratina".
El desarrollo de los hongos en las uñas se ve favorecido
por ambientes cálidos, cerrados y húmedos. Por ello,
según subraya el Dr. Garavís, la onicomicosis se
produce principalmente en trabajadores que tienen que calzar zapatos
gruesos y también en deportistas que, además del
calzado cerrado, utilizan frecuentemente duchas de gimnasios.
Otro grupo de riesgo son las personas que tienen algunas enfermedades
crónicas que dan lugar a una disminución de sus
defensas ante la infección, como son los diabéticos,
pacientes con neuropatías periféricas, trastornos
circulatorios periféricos o con algún tipo de inmunodeficiencia.
Entre éstos habría que destacar las personas de
edad avanzada u obesas.
Cómo actuar: prevención
y tratamiento
Partiendo de que el mejor consejo ante la más mínima
sospecha de onicomicosis es acudir al médico, el Dr. Olmos
considera que determinados hábitos pueden ayudar en la
prevención o tratamiento de esta patología. Entre
ellos destaca:
- Controlar las posibles enfermedades sistémicas, muy
relacionadas con la edad
- Evitar traumatismos y hábitos de auto manipulación,
como arrancar cutículas, manicuras inexpertas, etc.
- Cortar las uñas en cuanto empiecen a molestar en la
actividad diaria (las de las manos en curva y las de los pies
en recto)
- Usar calzado amplio y cómodo
- La higiene diaria con agua, jabón y cepillo de cerdas
suaves, con un secado cuidadoso (espacios interdigitales incluidos)
- Seleccionar bien los cosméticos que se usan en las
uñas, por sus posibles irritaciones y oclusiones (la
humedad es el mayor riesgo de infección)
- Cuidar las uñas de los pies con la misma meticulosidad
que las de las manos
Respecto al tratamiento de la onicomicosis, el Dr. Olmos explica
que difiere dependiendo de si la matriz de la uña está
o no afectada y de los factores que puedan favorecer la persistencia
del hongo. "En general -apunta- no se necesita tratamiento
oral y basta con la aplicación local de una laca que contenga
amorolfina. El problema es que hay que tener paciencia, ya que
las uñas crecen muy lentamente y hasta que no se reemplaza
la parte enferma no se resuelve la infección. Aplicar la
amorolfina dos veces por semana es sencillo, aunque a veces sea
necesario hacerlo durante 6-9 meses".
Si hay afectación de la matriz o factores favorecedores
que no se puedan evitar como inmunodeficiencias o diabetes, continúa
el Dr. Olmos, "se suele recomendar la terapia combinada de,
por ejemplo, terbinafina 250 mg/día vía oral, con
una laca ungueal de amorolfina".
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