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Científicos de la Mayo Clinic en
colaboración con investigadores de la Universidad de Iowa,
Universidad de Connecticut y Universidad de Nueva York (NYU) descubrieron
un mecanismo molecular que controla el gasto de energía
en los músculos y permite determinar el peso corporal.
Los científicos dicen que esto puede derivar en un nuevo
abordaje médico para el tratamiento de la obesidad.
El mecanismo que conserva la energía
está controlado por los canales de potasio sensibles al
ATP (KATP). El ATP, o trifosfato
de adenosina, es la moneda para energía utilizada
por las células del organismo. Estos canales en particular
pueden sentir las acumulaciones de ATP y regular el rendimiento
cardíaco y músculo-esquelético de acuerdo
a las mismas. Los animales que carecen de este mecanismo para
conservar energía queman más energía almacenada
al dispensar más calor durante períodos de reposo
y actividad normal.
Igual que en los humanos, el exceso de energía proveniente
de los alimentos se almacena como glicógeno o grasa capaz
de convertirse en ATP, conforme a la demanda de energía.
La eliminación del canal del KATP
obliga al organismo a emplear la energía con menor eficacia,
consumiendo más y almacenando menos, o ganando poco peso
incluso con una alimentación occidental rica
en calorías.
Si bien los mecanismos para conservar energía son
naturalmente protectores (para tiempos de escasez de alimentos
o de tensión ambiental), también promueven obesidad
en la moderna sociedad sedentaria, acota el Dr. Alexey Alekseev,
electrofisiólogo de la Clínica Mayo y primer autor
del estudio. Los resultados plantean que apuntar terapéuticamente
hacia la función del canal del KATP
(en el músculo, concretamente), sería factible encontrar
una nueva alternativa para los pacientes obesos con menos capacidad
de hacer ejercicio.
La realización del estudio
El Dr. Alekseev y sus colegas sospechaban que el canal del KATP
podía controlar el gasto de energía. Para comprobar
su hipótesis, estudiaron ratones modificados genéticamente
en los que se había desactivado el canal del KATP
en todo el cuerpo o en el tejido muscular. Luego, compararon estos
ratones con otros normales y descubrieron que desde la edad de
5 meses, los ratones modificados eran más magros y permanecían
así durante el resto de sus vidas.
Los científicos compararon los patrones de actividad, los
niveles hormonales, la ingesta de alimentos y el intercambio gaseoso
de la respiración tanto en reposo como bajo ejercicio moderado.
Uno de los logros del estudio fue descubrir que, ante la ausencia
de la función del canal del KATP,
la actividad derivaba en mayor consumo de carbohidratos y lípidos,
lo que a su vez llevaba obligatoriamente a quemar glicógeno
y grasa corporal almacenada.
Al percatarse del contenido de energía celular, los
canales del KATP, de manera continua
y sin importar cuál sea el grado de actividad, optimizan
el empleo de la energía y definen el equilibrio entre energía
disponible y consumo, explica el Dr. Alekseev. En
principio, apuntar hacia los canales musculares del KATP
podría revertir el equilibrio de energía positiva
que favorece la ganancia de peso, permitiendo controlar la obesidad
en pacientes cuya capacidad de hacer ejercicio es baja o moderada
debido al hecho mismo de su sobrepeso.
La investigación recibió apoyo del Premio de la
Familia Gerstner al Desarrollo Profesional en Medicina Individualizada,
la Sociedad Americana de Farmacología Clínica y
Terapéutica, la Fundación Marriott, la Escuela de
Postgrado de Mayo, los Institutos Nacionales de Salud y, en parte,
de la Iniciativa de Investigación Médica del Fideicomiso
para Caridad Roy J. Carver y de la Orden Fraterna de Águilas
Aerie de Iowa.
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