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La empresa prevé destinar 25 millones
de euros al desarrollo del proyecto durante los próximos
cinco años.
Cinfa, segundo laboratorio en unidades
de medicamentos dispensados en las oficinas de farmacia españolas,
ha lanzado una nueva línea de negocio de Dermofarmacia,
que se suma a las otras tres ya existentes: Genéricos,
OTC y Ortopedia.
Comercializada bajo la marca Be+ (Bimás), Cinfa
prevé destinar un total de 25 millones de euros al desarrollo
del proyecto, incluidos los próximos cinco años,
y cuenta con una red comercial propia que desarrollará
su actividad en farmacias de toda la geografía española,
aprovechando la sólida posición de Cinfa en este
canal.
El lanzamiento inicial, en el que se ha trabajado durante más
de tres años, se compone de 19 referencias correspondientes
a cinco gamas de productos -hombre, hidratante, antiedad, pieles
atópicas y pieles acneicas-. La línea Be+ seguirá
creciendo en los próximos años con diferentes gamas
y productos innovadores.
Instituto Dermae para el desarrollo de
las Dermociencias
El proyecto de Cinfa está avalado por Instituto Dermae,
institución científica para el desarrollo de la
dermocosmética en la farmacia, que está formada
por los expertos Aurora Guerra, profesora titular de la Universidad
Complutense de Madrid y jefa de la Sección de Dermatología
del Hospital Universitario 12 de Octubre; Francisco Zaragozá,
catedrático de Farmacología de la Universidad de
Alcalá y Carmen Corpas, vocal de Dermofarmacia del Colegio
de Farmacéuticos de Madrid.
¿Y qué es la Dermofarmacia? En palabras de Francisco
Zaragozá, es la rama que cuida y mejora las alteraciones
no patológicas de la piel mediante la prevención
y la restauración de su equilibrio fisiológico.
Desde el punto de vista farmacológico, este experto afirma
que los dermocosméticos
presentan algunos aspectos diferenciales. "Se caracterizan
por una formulación clara y completa que indican los principios
activos, las concentraciones y los excipientes. Además,
éstos tienen que estar elaborados bajo estrictas normas
de fabricación y deben ser testados dermatológicamente,
aportando estudios clínicos y test de eficacia que garanticen
los resultados y acrediten su calidad", añade.
Precisamente entre los objetivos del Instituto Dermae se encuentra
el de potenciar líneas de investigación que permitan
ahondar en los mecanismos de actuación de los dermoscosméticos.
Un ejemplo de estos estudios son los que se centran en los cosmecéuticos.
"Se trata de aquellas sustancias que por su mecanismo de
acción a través de receptores o por acción
directa sobre dianas biológicas específicas llegan
a modificar la estructura de la piel consiguiendo revertir el
proceso de envejecimiento cutáneo", explica Aurora
Guerra.
No obstante, el concepto más novedoso a su juicio es el
que considera la energía celular como un elemento capaz
de ser modificado y mejorado gracias a determinadas sustancias.
"Éstas crean un medio óptimo para la recuperación
de la fuente de energía producida en las mitocondrias,
imprescindible en cualquier actividad celular, que disminuye de
forma lenta pero continua con la edad", detalla.
Para esta experta, "las investigaciones demuestran que un
adecuado producto de dermocosmética proporciona a la célula
el medio para favorecer sus funciones energéticas. En cierto
modo, actúa como mediador entre las células y su
energía, potenciando la efectividad de sus resultados".
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