|
En contacto
con elementos líquidos, la fibra se hincha, lo que produce
una sensación de saciedad en el individuo. Asimismo, estas
sustancias crean en el intestino una especie de malla que retiene
la glucosa y las grasas, evitando que se absorban.
El grupo de investigación
de Farmacología de Productos Naturales, de la Universidad
de Granada, ha demostrado que la adición de determinadas
fibras prebióticas (un tipo de sustancias que estimula
el crecimiento y la actividad de bacterias beneficiosas para la
flora intestinal) a la dieta, mejora los síntomas del síndrome
metabólico (SM). Los primeros resultados han sido publicados
en las revistas especializadas "Biochemical Pharmacology"
y "Clinical Nutrition".
El síndrome metabólico (SM) es una enfermedad
que se caracteriza por la obesidad abdominal unida a dolencias
cardiovasculares, dislipemia o diabetes, y se trata además
de un trastorno habitual, especialmente entre los varones. Una
dieta equilibrada y sana es uno de los secretos para evitar que
se desarrolle esta patología.
Antonio Zarzuelo, responsable de este estudio, considera que,
en contacto con elementos líquidos la fibra, habitual en
la fruta, la verdura o las legumbres, se hincha, lo que produce
una sensación de saciedad en el individuo. Asimismo, añade
que estas sustancias crean en el intestino una especie de malla
que retiene la glucosa y las grasas, evitando que se absorban.
Finalmente, productos de la fermentación como los ácidos
grasos de cadena corta pueden tener efectos beneficiosos a nivel
hepático. Durante el estudio observamos que la fibra
soluble y de fermentación rápida es la más
adecuada para este tipo de enfermedad, aclara.
Éstas son algunas de las conclusiones a las que han llegado
en la primera parte de la investigación, cuyo objetivo
es incluir el prebiótico en un alimento funcional. Para
lograrlo, el grupo de investigación busca otras sustancias
que, unidas al prebiótico funcionen contra el SM. Es decir,
unir una fibra de las que son efectivas contra la enfermedad a
otro elemento como por ejemplo el resveratrol. Zarzuelo señala
que su objetivo es asociar la sustancia prebiótica con
probióticos (microorganismos vivos que se adicionan a un
alimento que permanecen activos en el intestino y ejercen importantes
efectos fisiológicos) que ayudará a que la fermentación
sea más rápida y mejorar la efectividad del producto.
Para Zarzuelo hay un punto fundamental: esta sustancia prebiótica
tendría como objetivo constituir un alimento funcional,
pero nunca un fármaco. El investigador insiste
en que los efectos positivos del prebiótico unido a un
alimento serán mayores, ya que sumará los beneficios
de estas sustancias a la de una dieta saludable.
Como ejemplo de alimento funcional Zarzuelo señala todos
aquellos que llevan incorporado omega 3. La meta es la misma,
añadir el prebiótico a cualquier alimento, con lo
que además de prevenir también se tratarán
los efectos perniciosos de la enfermedad. En este sentido recuerda
que desde hace varios años su grupo mantienen una estrecha
relación con la empresa Puleva Biotech, colaborando en
la búsqueda de alimentos funcionales útiles en patologías
como la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa o la obesidad.
|