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7 de cada 10 españoles no sigue
las pautas adecuadas de hidratación frente al aumento de
las temperaturas.
En los últimos años, las consecuencias
de las olas de calor han puesto de manifiesto la falta de concienciación
de la población sobre la necesidad de una correcta hidratación.
Aunque, la puesta en marcha de campañas divulgativas ha
mejorado el conocimiento en torno a su importancia para la salud,
todavía existen falsos mitos e informaciones erróneas.
Así, según las conclusiones del Estudio Hábitos
de Hidratación 2010 elaborado por el Observatorio
de Hidratación y Salud (OHS), aunque los españoles
puntúan su hidratación con un notable, al preguntar
por cantidades concretas, el 70% bebe menos de 2 litros al día,
de hecho casi un 40% cree que beber más de 3 litros es
malo y un 34% que no pasa nada por no beber de manera frecuente.
Los especialistas recomiendan beber 2 y 3 litros al día.
Con el calor las pérdidas aumentan, especialmente a través
del sudor, por lo que puede ser necesario beber más. No
reponer los líquidos que se pierden puede provocar dolor
de cabeza, mareos, vómitos, disminución del rendimiento
físico y mental, fatiga, aumento del ritmo cardíaco,
etc. Por eso, en estas fechas aumentan las consultas a los especialistas
y los ingresos hospitalarios que asocian estados de deshidratación,
especialmente entre los grupos de riesgo.
Conductas de riesgo
Entre las conclusiones del estudio, destaca que ante un supuesto
como en verano, con calor, humedad, práctica de actividad
física, etc. en que fuera necesario aumentar la ingesta
de líquidos, el 60% declara que le resultaría difícil
beber lo necesario. Además, se detectan otra serie de conductas
que aumentan la posibilidad de que no se mantenga una correcta
hidratación, como es el que un 12% reconoce pasar largos
periodos en la playa sin beber o que un 36% sólo bebe cuando
tiene sed, señal de que ya existe cierta deshidratación.
Teniendo en cuenta todo lo anterior, no es de extrañar
que 1 de cada 10 afirme haber sufrido deshidrataciones, el 60%
de ellas en verano.
Frente al riesgo que supone el calor y la falta de líquidos,
los expertos del OHS recuerdan la importancia de ingerir diversas
bebidas como agua, zumos, refrescos, infusiones, lácteos,
etc. De hecho, al preguntar por estas pautas saludables, el 90%
reconoce que consumir distintas bebidas y con buen sabor, les
facilita beber lo necesario.
La capacidad de hidratar de un alimento o bebida depende de la
cantidad de agua que aporta. Por eso, todos aquellos con contenido
hídrico ayudan, en mayor o menor medida, a alcanzar una
adecuada hidratación.
Falta concienciación en grupos sensibles
En España, alrededor del 30% de la población -unos
14 millones de personas- se encuentra en situación de riesgo
de sufrir una deshidratación: ancianos, niños, embarazadas,
deportistas, enfermos crónicos o personas que trabajan
al aire libre son los grupos más vulnerables.
Al analizar los hábitos de estos grupos, destaca la falta
de concienciación de las personas mayores de 65 años,
precisamente un grupo de riesgo ya que con la edad, el mecanismo
de termorregulación se deteriora y disminuye la sensación
de sed, por lo que les cuesta beber. Además, suelen presentar
un sistema inmunológico más debilitado y una mayor
incidencia de otras enfermedades, lo que les hace más vulnerables
frente a las consecuencias de la deshidratación.
Los que están sometidos a una actividad intensa, pasan
muchas horas al aire libre o practican deporte, son otros de los
grupos de población que tienen que beber con frecuencia
para reponer las pérdidas hídricas. En el caso de
los que practican deporte, se recomienda beber antes, durante
y después de la actividad. Sin embargo, el estudio indica
que el 43% sólo lo hace cuando tienen sed y 9 de cada 10
sólo bebe agua.
Es importante recordar que al practicar actividad intensa puede
desaparecer la sed, incluso sin estar adecuadamente hidratados.
Además, no sólo se pierde agua sino que al producirse
grandes pérdidas a través del sudor, también
puede arrastrar a las sales minerales. En estos casos, las bebidas
para deportistas aportan electrolitos, especialmente sodio y azúcares,
cumpliendo con las recomendaciones del Comité Científico
de los Alimentos de la Comisión Europea de que en las bebidas
para la práctica deportiva la fuente fundamental de energía
no sean las grasas o las proteínas, sino los hidratos de
carbono. Esto hace que las bebidas para deportistas sean las más
adecuadas para cubrir las necesidades de reposición de
líquidos y sales minerales. Además, se consumen
con más facilidad por su buen sabor y contribuyen a retrasar
la aparición de la fatiga.
Además, en general y en la práctica deportiva, es
importante recordar que no es recomendable el consumo de bebidas
alcohólicas porque, además, tienen un efecto diurético
que hacen que se pierdan líquidos.
La información cambia hábitos
En términos generales, está mejorando el conocimiento
sobre la importancia de la hidratación y su papel en la
salud, y el 77% dice que tiene más información ahora
que hace unos años. Así, aunque en la práctica,
sigue siendo alto el porcentaje de los que beben menos de lo necesario,
la mayoría conoce cuáles son sus funciones en el
organismo y las consecuencias de la deshidratación. Con
todo, el 30% cree que necesita más información sobre
hidratación.
¡Hay mil formas divertidas de hidratarse!
Para disfrutar de un verano saludable y, a la vez, prevenir los
daños que el exceso de calor puede causar, principalmente
en los grupos de riesgo, desde el Observatorio de Hidratación
y Salud (OHS) se insiste en la necesidad de prestar atención
a la hidratación ya que con sencillas pautas se pueden
prevenir sus efectos nocivos para la salud.
Estos consejos forman parte del programa de concienciación
que, desde su creación en 2006, desarrolla el OHS. Con
el lema ¡Hay mil formas divertidas de hidratarse!, se desarrollan
acciones durante todo el año, haciendo especial hincapié
en momentos como el verano, en que aumentan los riesgos para la
salud. En esta labor, el OHS colabora con diversas instituciones
y profesionales de la salud, entre los que destaca el Ministerio
de Sanidad y Política Social, en la promoción de
mensajes de prevención y distribución de materiales
informativos por toda España.
Recomendaciones generales
- Beber de 2 a 3 litros de líquido al día de manera
continua y en pequeñas cantidades.
- Si se realizan actividades y esfuerzos físicos notables,
conviene aumentar estas cantidades y vigilar las pérdidas
excesivas a través del sudor.
- Llevar siempre a mano una botella de bebida que nos recuerde
la necesidad de beber.
- No confiar únicamente en la sensación de sed
ya que suele aparecer cuando existe cierta deshidratación.
- Beber variedad de bebidas: agua, infusiones, refrescos, zumos,
lácteos, etc. El sabor de las bebidas ayuda a beber lo
necesario.
- Ingerir alimentos ricos en agua (frutas, verduras y hortalizas).
- Evitar el consumo de bebidas alcohólicas, tienen efecto
diurético.
- En épocas de calor intenso: aumentar el consumo de
líquidos y mantenerse en un ambiente fresco y ventilado.
- Vigilar la adecuada ingesta de líquido de los más
vulnerables a la deshidratación (ancianos, deportistas,
trabajadores al aire libre, etc.).
- En caso de duda, consultar a los especialistas de la salud.
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