|
El Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) ha demostrado que las personas con sobrepeso presentan niveles más altos del aminoácido homocisteína en sangre (hiperhomocisteinemia) que las no obesas, lo que aumenta su riesgo de sufrir un ictus.
El equipo del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) liderado, desde Valencia, por la doctora Dolores Corella ha abierto una nueva vía de estudio, en colaboración con la Dra. Amparo Vayá del Hospital la Fe de Valencia, para constatar si el sobrepeso y la obesidad empeoran los marcadores de trombosis-hemostasis (capacidad del organismo para detener los procesos hemorrágicos) y su asociación con el riesgo de ictus.
Los ictus son enfermedades cerebrovasculares ocasionadas por un trastorno brusco de la circulación sanguínea cerebral que altera la función de una determinada región del cerebro pudiendo dar lugar a parálisis o incluso la muerte.
Las primeras investigaciones se han centrado en comprobar si la hiperhomocisteinemia, que son altas concentraciones del aminoácido homocisteína en sangre, es más frecuente en las personas con sobrepeso incrementando el riesgo de que sufran ictus criptogénicos, también llamados de causa desconocida.
A más masa corporal, más riesgo de accidente cerebrovascular
Una relación a considerar si se tiene en cuenta que el ictus criptogénico constituye el 30% de los ictus isquémicos que se producen (ictus originados por la oclusión aguda de vasos cerebrales, principalmente por la presencia de trombos o embolismo) y que a su vez representan la tercera causa de muerte y la primera de incapacidad en los países occidentales.
Por ello, el equipo de la doctora Corella, en colaboración con los investigadores del Hospital de la Fe de Valencia, llevaron a cabo un estudio caso-control con una muestra de 123 pacientes con ictus criptogénico (57 hombres y 66 mujeres, con edades comprendidas entre los 12 y las 42 años) y 153 sujetos sanos (65 hombres y 88 mujeres de entre 13 y 42 años).
Los resultados obtenidos evidenciaron que los pacientes del grupo caso presentaban niveles más altos de homocisteína que los del grupo de control, con especial mención en los sujetos obesos. Además de detectar que el índice de masa corporal era significativamente más elevado en los casos de ictus criptogénico que en los de control, suponiendo un factor de riesgo per se.
“La importancia de la hiperhomocisteinemia como factor de riesgo de ictus criptogénico es especialmente relevante en las personas obesas ya que el 38% de los obesos que sufrieron ictus criptogénico presentaron hiperhomocisteinemia, frente al 0% de los pacientes con sobrepeso que no lo padecieron”, apunta la doctora Corella.
Ictus en adultos jóvenes
La hiperhomocisteinemia es, junto con la obesidad, uno de los factores de riesgo más importantes de ictus criptogénico en adultos jóvenes. Así quedó patente en los resultados extraídos de la investigación donde la media de edad de los casos fue de 42 años. Un dato relevante teniendo en cuenta que el riesgo de ictus aumenta en la edad avanzada.
“Tras haber constatado que la hiperhomocisteinemia es más frecuente en personas obesas, incrementando considerablemente el riesgo de que sufran ictus criptogénicos, la siguiente vía de estudio a abrir deberá demostrar si corregir esta patología, administrando ácido fólico o vitaminas B6 y B12 o bien modificando la dieta incluyendo alimentos ricos en estos compuestos, ayudará a reducir el riesgo de ictus”, declara la doctora Corella.
Prevención con dieta mediterránea
Además del ictus criptogénico o de causa desconocida, existen otros tipos cuyas causas están más claras (hipertensión, placas de ateroma…). Uno de los motivos más frecuentes que origina los ictus es la acumulación de grasas en las arterias, de ahí que la obesidad sea un factor de riesgo junto con la hipertensión arterial, la diabetes o el colesterol. Condicionantes todos ellos relacionados con la densidad de la sangre dado que contribuyen a hacerla más espesa, aumentando las posibilidades de trombo y fragilidad capilar, lo que implica un mayor riesgo de hemorragia.
Por ello desde el CIBERobn se aboga por la dieta mediterránea como medida preventiva contra todo tipo de ictus. Buen ejemplo de ello es el proyecto PREDIMED, PREvención con DIeta MEDiterránea, desarrollado por la red consorciada, en el que también está inmerso el equipo de la doctora Corella.
Hasta el momento se sabe que la dieta mediterránea es una dieta saludable que disminuye la producción de infarto de miocardio y/o infarto cerebral aunque se desconocen los motivos exactos. No obstante un estudio científico realizado en Francia recientemente ha constatado que el uso de aceite de oliva en la dieta mediterránea contribuye a reducir el porcentaje de posibilidades de tener un ictus en un 40%. El motivo radica en uno de sus componentes químicos, el ácido oleico, que en niveles elevados contribuye a prevenir el ictus.
“Además conviene destacar, también, que consumir gran cantidad de verduras y frutas que son ricas en ácido fólico, varias raciones al día de otros minerales protectores, vegetales, cereales integrales, frutos secos diariamente ya que aportan vitamina B6 y pescado varias veces por semana, disminuye el riesgo de sufrir ictus”, concluye la doctora Corella. |