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Todo el personal que participe en la preparación
de medicamentos en las oficinas de farmacia o servicios farmacéuticos
debe tener la cualificación y experiencia necesarias.
1.1
Responsabilidades y cualificación del personal de preparación
De acuerdo con la legislación vigente, el farmacéutico tiene responsabilidad
sobre las preparaciones que se realicen en su oficina de farmacia
o en los servicios farmacéuticos a su cargo.
La elaboración de cualquier preparado sólo puede
realizarla un farmacéutico o, bajo su control directo, otra persona
cualificada, con la formación necesaria.
Las operaciones de control (identificación,
valoración, etcétera) que exigen una formación técnica particular
sólo puede efectuarlas el farmacéutico o, bajo su responsabilidad,
personal que posea dicha formación.
1.2
Organización del trabajo
El farmacéutico debe valorar, para una mejor organización del
trabajo, la competencia y experiencia necesarias para cada etapa
de la preparación y del control, precisando en función de esta
valoración, por escrito, las atribuciones de su personal. La supervisión
de las operaciones puede delegarse en un farmacéutico adjunto.
1.3
Formación y motivación
El farmacéutico deberá promover y actualizar la formación de las
personas que intervienen en las operaciones de elaboración y control.
Además de procurar que el personal alcance un
nivel científico y técnico adecuado, esta formación también debe
ir dirigida a destacar la importancia del estricto conocimiento
y cumplimiento de estas normas de correcta elaboración y control
de calidad de fórmulas magistrales y preparados oficinales, para
conseguir el nivel de calidad exigido.
1.4
Higiene del personal
Las normas de higiene del personal deben ser elaboradas y escritas
por el farmacéutico y recoger al menos:
a) La prohibición de comer, fumar y mascar chicle,
así como de realizar prácticas antihigiénicas o susceptibles de
contaminar el local de preparación.
b) La necesidad de utilizar armarios para guardar
la ropa y efectos personales.
c) El uso de ropa adecuada en función de los
tipos de preparación (batas, gorros, calzado, guantes, mascarillas,
etc.).
d) La limpieza y renovación de esta ropa de
forma regular y siempre que sea necesario.
e) La separación temporal del trabajo de preparación
de aquellas personas con afecciones o lesiones en la piel o que
sufran cualquier enfermedad transmisible.
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