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Para usar una aguja de estas características, es necesario salirse de
los cánones tradicionales del método de inyección. Para inyectar
Bio-Alcamid, se tiene que olvidar la famosa "inyección de deslizamiento
retrógrado" o la técnica "de goteo" que se utilizan
con los materiales de relleno clásicos.
Siempre debe tenerse presente que Bio-Alcamid es una prótesis inyectable,
y no un simple material de relleno; o, mejor dicho, Bio-Alcamid es un material
de relleno con el que el acto mecánico de la inyección tiene una
consecuencia biológica: su transformación en una prótesis
"endógena", con unas paredes de contención compuestas
de colágeno de síntesis endógena que se convierten en una
cápsula fibrosa de pequeño diámetro (20-30 micras).
Precisamente para favorecer la formación de la cápsula (algo fundamental
para una aplicación con éxito de la prótesis) el implante
debe realizarse siguiendo el procedimiento que se indica a continuación:
- Limpiar adecuadamente con desinfectante cutáneo la superficie a tratar.
- Extraer la aguja catéter del blíster de acondicionamiento y
de la cápsula de alojamiento.
- Localizar con exactitud el punto a corregir y, teniendo en cuenta la longitud
de la aguja, el posible punto de penetración a través de la piel.
- Introducir la aguja catéter, con el ánima metálica, a
través de la piel deslizándola hasta el plano subcutáneo
a nivel hipodérmico (¡¡exclusivamente en la hipodermis!!) y
controlar que no haya hemorragia, para cerciorarse de que no se haya perforado
un vaso sanguíneo con la aguja.
- Una vez se haya llegado al punto de corrección subcutáneo, se
tiene que retirar el trócar (ánima metálica) del alojamiento
de polipropileno sin que este último salga ni se aleje del punto de corrección.
- Conectar la jeringa que contiene el gel a la conexión luerlock de la
aguja catéter.
- Inyectar la sustancia orientando y controlando, con la mano libre, la dirección
del gel.
- Continuar con la inyección, sin retirar ni cambiar de sitio la aguja,
hasta que se obtenga el volumen de corrección deseado.
- Desconectar la jeringa.
- Moldear el implante con las manos para dar a la prótesis la forma deseada.
- Introducir nuevamente el trócar en la vaina de polipropileno y retirar
el complejo de la aguja deslizándolo hacia fuera.
- Comprimir durante unos dos minutos el orificio de entrada para detener la
posible hemorragia.
- Curar el orificio con una pomada antibiótica para uso externo.
Este procedimiento está supeditado, evidentemente, al volumen y tipo
de prótesis que se desee crear. En caso de que se desee inyectar un mayor
volumen o de que se quiera crear otra prótesis adyacente y, por tanto,
se esté obligado a inyectar cerca del primer implante, se procederá
del siguiente modo:
a) Partiendo del punto "11" anterior, se extrae la aguja sin que
ésta salga completamente del orificio y, aprovechando el mismo orificio,
se desliza la aguja a nivel subcutáneo, dirigiendo el complejo "trócar-vaina"
hacia el nuevo punto de corrección el cual, en caso de que se quiera aumentar
el volumen de la primera prótesis, deberá estar lo más adyacente
posible al primer implante, para no crear irregularidades visibles en la superficie.
b) Luego, una vez extraído el trócar metálico, se conecta
nuevamente la jeringa y se procede a la inyección creando el volumen necesario
para formar una nueva prótesis.
c) Si, en caso contrario, se desea crear una prótesis en un punto alejado
del punto inicial, se accede al nivel subcutáneo a través de un
nuevo orificio, y se procede a continuación como se ha descrito.
En cualquier caso, para aliviar al máximo el dolor, se puede aplicar
anestesia local mediante el bloqueo nervioso periférico pertinente. Se
debe evitar a toda costa la introducción local intensa de anestésico
antes de la infiltración.
Después de extraer la aguja del orificio de entrada siempre se tiene
que masajear, con mucha lentitud pero enérgicamente, la zona tratada procurando
moldear la futura prótesis. La aplicación de hielo para uso tópico
externo limita el edema postimplante. Siempre es aconsejable recetar un antibiótico
oral en los 5-7 días posteriores al implante.
No es necesario crear "compartimentos o túneles" durante el implante;
Bio-Alcamid posee la fuerza necesaria para crear, a nivel subcutáneo, los
espacios que necesita. Sólo resulta necesario un despegamiento subcutáneo
para extraer posibles bridas cicatriciales. Entonces, y sólo en ese caso,
antes de inyectar Bio-Alcamid es oportuno infiltrar una solución anestésica
con adrenalina para taponar la posible hemorragia que puede producirse como consecuencia
de la extracción de las bridas.
Debe recordarse que, en caso de que se desee realizar otro implante al cabo de
varios meses (nunca antes de tres meses), se tiene que evitar infiltrar en la
prótesis ya creada puesto que, de hacerlo, ésta podría contaminarse
y provocar una infección.
No deben utilizarse nunca agujas de pequeño calibre ni, aún menos,
debe transferirse el gel de una jeringa a otra. La utilización de agujas
de grueso calibre (suministradas con las jeringas) permite obtener un mejor resultado
del implante y la formación de la cápsula.
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