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Sumario
Nº 1
> Melatonina
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Melatonina, estrés y sistema inmune: aspectos
de interés clínico
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Muñoz
Hoyos A(*), Molina Carballo A(*), Bonillo Perales(**), Valenzuela
Ruiz A(*), Uberos Fernández J (*) Contreras Chova F(*)
and Narbona López E(*)
(*) Departamento de Pediatría. Universidad de Granada
(**)Servicio de Pediatría. Hospital de Torrecárdenas.
Almería
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Introducción |
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La profusión de trabajos en los que se han relacionado los sistemas
endocrino e inmune propició que Ader acuñase un nuevo término
"Psiconeuroendocrinoinmunología" para referirse a una nueva disciplina
en la que se incluyen conjuntamente aspectos psicológicos, endocrinos,
neurológicos e inmunológicos. Por otra parte, la literatura más
reciente viene haciendo hincapié acerca del posible papel de la
glándula pineal y su producción hormonal mejor conocida, N-acetil-5-metoxi-triptamina,
como una hormona estrechamente relacionada con el sistema inmune,
generalmente como hormona reforzadora del sistema inmune, pero
no faltan trabajos en los que se indican acciones a veces controvertidas
como pueden ser su poder inhibitorio sobre los linfocitos T[1,2].
En cualquier caso la importante documentación aparecida durante
los últimos años en la que se incluyen entre otros aspectos de
interés: a) La capacidad para aumentar la respuesta de anticuerpos,
la actividad de los linfocitos T-Helper, así como la producción
de interleukina-2 tras la administración prolongada de melatonina[3],
b) Aumento de la relación T-H/NK[4], c) aumento de la citotoxicidad
celular dependiente de anticuerpos[5], d) Inducción de la maduración
de los linfocitos[5], incremento de interleukina-23 y de gamma-interferón[6],
de la presentación de antígenos y de la producción de citokinas[7],
e) En monocitos humanos la mejor actividad citotóxica y mayor
producción de interleukinas-1 m-RNA[8], y f) el incremento del
número de granulocitos-macrofagos formadores de unidades de colonias
en médula[9]; obligan a describir los aspectos de mayor interés
de estas interesantes relaciones. Para ello vamos a describir
tres grandes apartados: en el primero resumiremos datos datos
experimentales y clínicos que ponen de manifiesto la relación
entre glándula pineal y situaciones de estrés, en el segundo el
papel inmunoreforzador de la melatonina y finalmente se hará una
breve reseña de las relaciones conocidas entre glándula pineal
y cáncer.
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Relación
entre melatonina y situaciones de estrés |
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En esta línea, se han realizado determinadas experiencias de
laboratorio, las cuales se podrían resumir esquemáticamente bajo
los siguientes términos: "Cuando las ratas son sensibilizadas
mediante apropiadas manipulaciones ambientales, capaces de inducir
una situación de estrés agudo, se observa como respuesta en el
animal un aumento significativo de la síntesis y secreción de
aMT, pretendiéndose explicar estas modificaciones hormonales a
través de la aparición de determinados cambios en la sensibilidad
pineal a las catecolaminas, características de la inervación simpática
de la glándula pineal o niveles circulantes de catecolaminas".
Con independencia de estos comentarios procedentes de la experimentación
animal, cuando nos referimos al niño, en función de los resultados
obtenidos por Molina[10], Rodríguez[11], Martín[12] y Jaldo[13],
y sin tomar en consideración ni el tipo de estímulo ni la intensidad
del mismo podemos afirmar que la glándula pineal es sensible a
diversos estímulos estresantes; dependiendo la característica
de la respuesta obtenida (en el sentido de mayor o menor producción
hormonal) de la clase de estímulo al que es sometida. Por tanto,
y en consonancia con aportaciones de la literatura que confieren
a la melatonina una acción reguladora o moduladora de desequilibrios
internos, y en consecuencia una cierta acción antiestrés, se puede
afirmar que la existencia de una situación de sufrimiento fetal
agudo, convulsión febril, convulsión epiléptica, intervención
quirúrgica o traumatismo intenso, inducen una mayor producción
de melatonina. Como otro aspecto de interés y por mecanismos de
momento desconocidos, se pudo comprobar como el ritmo de secreción
referido por estos autores en niños normales, se altera claramente
en niños epilépticos y desaparece por completo en pacientes con
convulsiones febriles[14], (Fig.1). Modificaciones que en principio
no es posible precisar si se corresponden con una variación propia
de los mecanismos patogénicos que intervienen en el fenómeno o
es expresión de la puesta en marcha de un mecanismo endógeno compensador[15].
De todas formas estos hechos pueden ser interpretados como una
respuesta pineal inmediata para lograr el cese de la convulsión,
por lo que se podría afirmar que además de la acción "reguladora
de reguladores internos", la melatonina puede tener una acción
directa sobre la excitabilidad neuronal como neurotransmisor inhibidor,
y por tanto, entraría a formar parte de los mecanismos implicados
en la génesis del periodo postictal refractario[16,17].
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Fig.1: Perfil de la secreción de aMT en
tres grupos de niños: a) normales. B) tras una convulsión
febril, en donde se puede apreciar unos niveles mucho mayores
con total desaparición del ritmo de secreción y c) niños
con convulsiones epilépticas. Donde se puede advertir la
mayor producción de aMT tras una crisis convulsiva de tipo
febril, mientras que en la crisis de tipo epiléptica la
situación es intermedia a la ofrecida por los otros dos
grupos. Molina Carballo A, Muñoz Hoyos A, Rodriguez Cabezas
T, Acuña Castroviejo D. Day/night variations in melatonin
secretion by pineal gland during febrile and epileptic convulsions
in children. Psychiat Res 1993;273-283.
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En la única experiencia pediátrica
que conocemos, la existencia de un estrés crónico como sucede con
los niños que padecen un síndrome de carencia afectiva (SCA) se
produce una menor secreción de melatonina (principal secreción hormonal
de la glándula pineal) tanto en las determinaciones basales tomadas
durante las primeras horas de la mañana[14], como en las nocturnas
(Fig. 2). |
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Fig. 2: Disminución
de los niveles circulantes de aMT y serotonina en niños
afectos de síndrome de carencia afectiva, tanto en determinaciones
diurnas como en nocturnas en relación a niños normales de
la misma edad y sexo. Contreras G. Tesis doctoral, Granada,
1998.
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Las diferencias encontradas entre los pacientes con SCA (tomado
como ejemplo de estrés mantenido) y el resto de los grupos de
estudio (todos ellos con la característica común de padecer un
estrés agudo), sugieren que la glándula pineal, a semejanza de
otros órganos y respuestas neuroendocrinas, decaen en su función
y dan lugar a una menor respuesta hormonal[18]. Es difícil interpretar
correctamente estos resultados pero siguiendo la lógica de respuesta
organizada con tres fases bien diferenciadas (incremento, meseta
y descenso), los resultados encontrados en el modelo de estrés
crónico podrían representar un agotamiento o declinación en la
respuesta pineal y en consecuencia una mayor susceptibilidad a
múltiples "noxas" o agresiones extrínsecas. Como ha sido referido
en la literatura, la diferente respuesta encontrada entre grupos
sometidos al mismo o distinto estímulo (traumatismos leves y graves,
fiebre y convulsiones, grado de estrés quirúrgico e institucionalización),
constituyen argumentos válidos para corroborar la hipótesis de
la especificidad cauli/cuantitativa en el binomio "estímulo-respuesta
pineal". Además y atendiendo a estas consideraciones parece evidente
que la variable tiempo (para diferenciar momento horario) en el
estudio de determinadas sustancias de producción endógena que
siguen un patrón rítmico circadiano de secreción, debe tenerse
en consideración si se quieren obtener conclusiones fiables acerca
de las mismas o de sus efectos biológicos.
En relación a los recién nacidos y como ya se refiere en otro
capítulo, la tasa media de aMT en vena umbilical es claramente
superior a los valores encontrados en arteria, hecho que en principio
puede ser explicado si se tienen en cuenta las especiales características
de la circulación feto-placentaria y la facilidad para difundir
por todos los fluidos orgánicos de la N-acetil-5-metoxi-triptamina.
De todas formas y si tenemos en consideración que la vida media
oscila en torno a los 20 minutos, habrá que aceptar necesariamente
la existencia de una adecuada función pineal por parte del recién
nacido[19-21].
Resulta difícil igualmente y a la luz de los conocimientos que
actualmente se poseen poder explicar en términos bioquímicos o
de mecanismos fisiopatológicos el porqué de estas variaciones.
De todas formas, consultada la literatura al respecto hay opiniones
autorizadas como la de Reiter[22] que considera que los efectos
de ciertas condiciones ambientales adversas son más complejos
de lo que inicialmente se podría pensar, y no es válido asumir
simplemente que las elevadas cantidades de catecolaminas adrenales
o de otro origen puedan en situaciones de estrés estimular la
producción de aMT.
En la misma línea Reiter, Parfitt y col[23] afirman que el exceso
de catecolaminas en lugar de producir un estímulo sobre las terminaciones
simpáticas pineales producirían su bloqueo impidiéndose de esta
manera el efecto estimulante sobre el pinealocito. Teoría que
en su inicio fue sustentada en base a la siguiente observación:
"Al someter a un estrés físico (inmersión en agua) a un grupo
de animales de laboratorio se comprobó que solamente aumentaba
la actividad NAT si previamente se administró un inhibidor catecolamínico".
Argumento que estaría en consonancia con las aportaciones de Craft[24]
que igualmente demuestra una adecuada respuesta pineal a los estímulos
catecolamínicos al mantener a un grupo de ratas bajo condiciones
de luz constante, mecanismo capaz de aumentar la densidad de los
b-receptores en la membrana de los pinealocitos. Otros estímulos
estresantes como la inducción de hipoglucemia tras la administración
de insulina o la inmovilización, inducen aumentos intensos de
la actividad NAT pineal y presumiblemente de la síntesis de aMT.
En cambio, esta respuesta no se observa cuando el hiperinsulinismo
se debe a una alta ingesta de carbohidratos o cuando se han extirpado
las glándulas adrenales, lo que sugiere que algún factor de origen
adrenal, presumiblemente las catecolaminas son los mediadores
responsables del proceso.
Por otra parte, Champney y col[25] demostraron que tanto la inmovilización
como la hipoglucemia diurna, inmersión en agua fría, ruidos, cambios
en las condiciones ambientales, frío, etc. producían en la rata
y durante las horas diurnas un aumento significativo, superior
incluso al 50% en la actividad NAT pineal y por consiguiente en
la producción pineal de aMT. En cambio, en el hámster sirio se
ha observado que estos estímulos se asocian con un aumento de
catecolaminas plasmáticas y un descenso de la actividad pineal
de la HIOMT y del contenido de aMT. Trabajos que inducen a pensar
que la respuesta pineal en ratas y hámster a las catecolaminas
circulantes son muy diferentes, de manera que cabe esperar tras
la administración exógena durante el día de isoproternol o NE,
el estímulo pineal en la rata y no en el hámster sirio[26,27].
Otro aspecto distinto es la consideración de analizar la proporción
en la respuesta pineal en relación al estímulo, y como hemos podido
comprobar en distintos modelos (neurológico, quirúrgico, etc.)
a mayor grado de estrés se va a producir una mayor intensidad
en la respuesta glandular (Fig.3).
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Fig. 3: La existencia de un traumatismo
intenso (A), en relación a un grupo control (G-C), y otro
con traumatismos leves, permite demostrar como a mayor grado
de estrés se puede encontar una mayor respesta en la producción
de aMT .Hernández Gómez MV: Estudio de la función pineal
(tasas plasmáticas de aMT) en distintas situaciones de estrés
en el niño. Tesis Doctoral, Universidad de Granada, 1992.
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Fig. 4: La realización de una intervención
quirúrgica con alto grado de estrés (GE-A) ofrece elevaciones
significativas en las tasas de aMT en relación a un grupo
control (G-C), y otr con intervenciones con bajo grado de
estrés. Hernández Gómez MV. Estudio de la función pineal
(tasas plasmáticas de aMT) en distintas situaciones de estrés
en el niño. Tesis Doctoral, Universidad de Granada, 1992.
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Durante la noche, los resultados obtenidos en la función pineal
tras un estímulo estresante agudo, varían según la referencia.
Joshy y col[28] observaron que la inyección de suero salino durante
la noche (periodo de máxima actividad pineal) produce un descenso
brusco de NAT y en consecuencia de aMT, recuperándose la normalidad
de ambos parámetros a los 15-20 minutos del estímulo. Cambios
claramente mediados por las glándulas adrenales, puesto que tales
efectos se pueden evitar si antes se realiza en el animal de experimentación
una extirpación de las glándulas adrenales. Más recientemente,
se ha observado que la inmersión en agua de un grupo de ratas
durante el transcurso de las horas nocturnas conduce a una brusca
disminución de los niveles pineales de aMT, recuperables igualmente
tras un lapso de tiempo de 15-20 minutos, permaneciendo elevada
en todo momento la actividad de la NAT. Variaciones que a diferencia
de la experiencia anterior no pueden ser evitadas con la adrenalectomía
previa.
Como sucede con la experimentación animal, los trabajos desarrollados
en humanos son hasta cierto punto contradictorios o al menos no
comparables. Vaughan[29] revisa varias experiencias en las que
después de la aplicación de diversas dosis de electroshock a pacientes
con trastornos depresivos no se alteran los niveles plasmáticos
de aMT, aunque hay que recordar que en base a la teoría indoleamínica
de la depresión en este tipo de pacientes habría que tener en
cuenta no sólo la variable eléctrica sino además las típicas modificaciones
que se describen en el metabolismo de la serotonina a nivel central[30].
Por otra parte, se ha señalado que la hipoglucemia inducida por
insulina y la pneumoencefalografía desarrolladas durante las horas
diurnas no producen respuesta pineal evidenciable, mientras que
sí se puede demostrar un claro aumento en las tasas de cortisol,
prolactina y hormona de crecimiento.
En otra experiencia se pudo comprobar como tras la realización
de un ejercicio intenso, individuos no entrenados experimentan
un aumento significativo en las tasas de cortisol y de hormona
de crecimiento pero no de aMT. Finalmente Akerstdt y col[31] tras
provocar un estímulo psíquico estresante durante distintos momentos
del día (mañana, tarde y noche) a varios individuos sanos, no
refieren modificaciones en la eliminación urinaria de aMT y sí
en cambio en los mismos indicadores bioquímicos referidos en las
experiencias anteriores.
Como se puede apreciar, las aportaciones referidas son difícilmente
comparables debido a la diversidad de estímulos y la heterogeneidad
de las muestras estudiadas. Por otra parte conviene recordar que
el concepto de trauma psíquico ya fue definido por Freud en 1893,
como una sobrecarga de excitación producida por una experiencia
de la que resultan alteraciones en la distribución de la energía
psíquica. La relación del trauma psíquico con el estrés resulta
evidente, pudiendo considerarse traumático todo estímulo que exige
un esfuerzo desacostumbrado de los mecanismos de defensa, o lo
que es igual, que provoca el desencadenamiento de una reacción
psicológica.
Lo que está claro es que el organismo se encuentra en un continuo
proceso de adaptación a las exigencias de su medio y de su propio
desarrollo, y en el caso de los niños, parece ser que una cierta
dosis de estrés es necesaria incluso para que el desarrollo proceda
con normalidad, si bien, cuando el comportamiento del niño se
vuelve difícil es posible que esté reaccionando a circunstancias
ambientales que desbordan su capacidad de adaptación[32]. Un niño
es capaz de enfrentarse a un considerable estrés psicológico cuando
recibe apoyo afectivo de sus padres o de otros adultos que los
sustituyan, pero si adolecen de este tipo de relación afectiva,
la más leve contrariedad puede transformarse en un intenso estrés.
En el caso de los niños con un SCA es evidente que este tipo de
relación afectiva se va a ver fuertemente disminuida, siendo numerosos
los autores que hacen hincapié en el hecho de la separación materna
como causa de perturbaciones emocionales y afectivas[33].
En este orden de ideas Jiménez Tallón[32] ha elaborado un estudio
en un grupo de niños institucionalizados en el que se valora la
intensidad del estrés al que están y han estado sometidos, desarrollando
un análisis comparativo entre los distintos grupos y concluyendo
como resultado final de su experiencia, que a mayor estrés se
produce rápidamente un menor rendimiento intelectual, así como
una relación clara y estrecha entre estrés psicosocial y trastornos
emocionales y conductuales, como son la inadaptación, la presencia
de otros hermanos en el centro y una relación familiar desfavorable.
Según hemos podido comprobar al revisar la literatura al respecto,
en el SCA es necesario incluir como causa de los trastornos que
describimos por una parte la "deprivación materna" y por otra
la institucionalización con sus circunstancias y consecuencias,
aspectos que han de considerarse como independientes, pero de
presencia simultánea en el grupo humano que referimos[34-37].
Como antes mencionábamos, los resultados obtenidos en relación
a la tasa de aMT en los niños sometidos a un estrés mantenido
son difícilmente explicables en función de los argumentos que
hasta ahora se han venido comentando, aunque hay matices diferenciales
que por otra parte no hacen comparables las experiencias que se
aportan con otras de la literatura: a) Por una parte, nos encontramos
con una población infantil sometida de forma continuada (crónica)
a un estrés psíquico. b) En segundo lugar y si tenemos en consideración
la teoría indolamínica de la depresión, es posible que el estado
de aislamiento y depresión en que estos pacientes se ven envueltos,
de alguna forma colabore a que la pineal decline en su función
de ajuste y sincronización.
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Relación
entre melatonina y sistema inmune |
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La primera aportación de interés corresponde a Maestroni, que
observó como al realizar una pinealectomía a animales de laboratorio,
su glándula tímica experimentaba una considerable reducción, con
lo que se abrió un interesante campo de investigación que en el
transcurso de los años posteriores tendría frutos importantes.
Más tarde el mismo grupo de Maestroni[38] realizó un experimento
aún más contundente y con tanta trascendencia como el anterior,
utilizando un modelo experimental con animales de laboratorio,
inyectaron el virus de la encefalomiocarditis a un grupo de ratones,
mientras que a un segundo grupo se le inyectó previamente melatonina.
Con posterioridad se sometió a ambos grupos a un tipo de estrés
controlado, exactamente la misma cantidad del agente microbiano
(dosis subletal) y el mismo estrés (en términos cualitativos y
cuantitativos). El resultado de esta experiencia fue sorprendente
puesto que al final del experimento encontraron que: a) Los ratones
tratados con melatonina vivían en su gran mayoría, (murió sólo
el 6%). b) Mientras, entre los no tratados fallecieron más del
80%, y de estos a su vez un importante número murieron ya en el
transcurso de la primera semana del experimento.
Por otra parte, Caroleo y col en 1992 pusieron de manifiesto
igualmente en un trabajo de laboratorio el denominado efecto "booster"
para melatonina, consistente en su capacidad para elevar la respuesta
mediada por anticuerpos. En concreto administraron antígenos procedentes
de hematíes de caballo a dos grupos de ratones, pero a uno de
ellos se les administró además melatonina. En ambos, como era
de esperar, hubo producción de anticuerpos específicos frente
a los antígenos administrados, pero en los que habían recibido
melatonina el nivel de anticuerpos producidos era más del doble
que los del otro grupo.
En un ensayo clínico realizado por Neri y col[39], administraron
melatonina (10 mg/día, durante un mes) a 33 pacientes con tumores
sólidos, tratados además con los protocolos específicos de los
mismos (radioterapia, quimioterapia, y cirugía), como sabemos
con importantes connotaciones de estrés y depresión del sistema
inmune, encontrando que: 1) La interleukina-2 elevó sus niveles
en más del 50%. 2) El factor de necrosis tumoral ascendió casi
un 30% y 3) El g-interferón se elevó igualmente más de un 40%.
Mediadores todos ellos de gran importancia para el normal funcionamiento
del sistema inmune.
En las personas de edad avanzada, las posibilidades de contraer
cáncer o una enfermedad infecciosa aumentan notablemente en relación
a los jóvenes, siendo uno de los argumentos que participa en este
proceso el fenómeno del envejecimiento, la disminución de la respuesta
al estrés, y por supuesto la ineficacia del sistema inmunológico.
En la actualidad a estos factores hay que añadirle el papel desarrollado
por la melatonina, la cual, como se ha comentado en varios capítulos,
disminuye con la edad y además esta íntimamente relacionada con
los factores anteriormente citados. En este sentido Ben-Nathan
y col[40] demostraron como en los animales de laboratorio el papel
inmunoreforzador de la melatonina era más eficiente en animales
viejos; en su experiencia demuestra además que la producción de
una encefalitis viral (normalmente letal) puede prevenirse en
el 56% de los ratones viejos tratados con melatonina y sólo en
el 39% de los ratones jóvenes no tratados.
Entre otros aspectos de interés se ha comunicado que la melatonina
es capaz de elevar las cifras de Ig A secretora. Muchos de sus
efectos los realiza a partir de sus relaciones con los linfocitos
T-helper[41], en los que Maestroni y Conti demostraron la existencia
de receptores para melatonina, y partiendo de este mecanismo inicial
se van a ir produciendo con posterioridad otros acontecimientos
importantes como son: a) El estímulo de la producción de interleukina-4,
la cual a su vez estimulará a otro grupo de factores inmunes.
Un esquema elemental de estas interrelaciones se representa en
la (Fig.- 4). b) Como se puede apreciar en la figura, los linfocitos
"natural killer" (NK), están directamente relacionados con la
interleukina-4 y los linfocitos T-helper, afirmación que se ha
visto avalada además por experiencias en humanos habiéndose comprobado
como un grupo de jóvenes que había tomado 2 mg de melatonina durante
dos meses, hizo que los elementos celulares de esta estirpe (NK)
aumentasen hasta el 240%. c) Por otra parte, Morray y col[42]
comprobaron "in vitro" que los monocitos humanos tratados con
aMT eran capaces de aumentar su poder fagocítico frente a cierto
tipo de células cancerosas hasta en un 73%. d) Nuevamente Maestroni
y Conti[41] en un interesante trabajo publicado en Journal Pineal
Research demostraron como la melatonina es capaz de potenciar
el crecimiento celular en la médula ósea. e) Además otros trabajos
han indicado asimismo que la melatonina directa o indirectamente
facilitará el aumento de los "factores estimulantes de granulocitos/macrófagos".
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Mecanismos
de inmunomodulación de la melatonina |
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Los mecanismos a partir de los cuales la melatonina es capaz
de modular el sistema inmune no son conocidos con precisión, pero
basados en experiencias muy diversas se han sugerido los siguientes[43]:
a) Mediante la relación entre glándula pineal, sistema inmune
y sistema opioide endógeno. Se ha comunicado que determinados
péptidos opioides pueden ser mediadores de la acción de la melatonina
sobre el sistema inmune[44-46]. De hecho, el efecto estimulante
inmune y protector antiestrés de la aMT fue abolido por la administración
de naltrexona, antagonista opioide específico[47,48]. A su vez
la dinorfina 1-13 y b-endorfinas son capaces de reproducir las
efectos inmunológicos de la melatonina[49,50]. La melatonina
también estimula la liberación de péptidos opioides por los
linfocitos T-Helper activados [51].
b) Las linfokinas como mediadores de la acción de la melatonina
sobre el sistema inmune. La demostración de que tanto la producción
de interleukina-2, como g-interferón es estimulada por melatonina[3],
así como el conocimiento de que ambos productos a su vez actúan
estimulando la actividad de los NK y otros elementos del sistema
inmune[52], han hecho que se especule sobre la posibilidad de
que estas linfokinas sean mediadoras de los efectos observados
con la melatonina sobre la respuesta inmune[53].
c) Acciones indirectas de la melatonina a través de otros sistemas
endocrinos. Se ha sugerido que el eje hipotálamo-hipofiso-gonadal
puede estar relacionado con la acción que la melatonina tiene
sobre el sistema inmune[54] en base a experiencias que demuestran
que tanto el fotoperiodo como el tratamiento con melatonina
afecta conjuntamente la capacidad reproductora, producción de
hormonas sexuales y determinadas funciones inmunes[55,56]. Además,
es bien conocido como la melatonina es capaz de antagonizar
el efecto supresor de los corticosteroides sobre el sistema
inmune[57,58]. Asimismo se ha sugerido que el timo puede ser
un órgano clave para la interacción inmunomodulatoria existente
entre melatonina y corticosteroides[59]. Por otra parte, la
melatonina posee capacidad para estimular la liberación de TRH,
la cual tiene efectos claros sobre la actividad antiviral y
otros aspectos funcionales del sistema inmune, y en consecuencia
se ha indicado como otro posible intermediario entre melatonina
y sistema inmune[60].
d) Acción directa de la melatonina sobre el tejido linfoide.
Diferentes trabajos han demostrado que con 125Iodo-melatonina
se demuestran "binding sites" en homogenados de órganos linfoides
de aves y mamíferos[61], esplenocitos de ratas[62], linfocitos
humanos[63], neutrófilos[64], así como T-helper[41]. Estas evidencias
y la conocida liposolubilidad de la melatonina (lo que la hace
especialmente fácil de introducirse en el sistema linfático)
hacen que se acepte el efecto directo de la melatonina sobre
el tejido linfoide.
e) Acción neutralizadora de radicales libres[65]. La alta reactividad
de los radicales libres les hace muy peligrosos, con capacidad
para dañar tanto las macromoléculas como los elementos celulares;
en este sentido, como ha sido suficientemente referido, la melatonina
es un potente neutralizador de radicales libres.
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Melatonina
y crecimiento tumoral |
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La primera sugerencia que relacionó la glándula pineal con el
crecimiento tumoral[66] data de 1929, pero en realidad los progresos
e interés sobre el tema se han producido en las dos últimas décadas.
La mayoría de los trabajos hablan de una acción oncostática de
la pineal, especialmente por su principal hormona melatonina.
Con independencia de la aportación anteriormente mencionada, probablemente
el autor que centró la atención de la comunidad científica en
relación a este aspecto funcional de la melatonina fue Tamarkin
y col[67]. Este autor, entre otros trabajos, relata los resultados
obtenidos tras la provocación con DMBA de tumores de mama en ratas
y su posible prevención con melatonina. Posteriormente Blask[68]
en 1986 estudió el efecto de la aMT sobre el crecimiento de una
línea celular de alta malignidad en mujeres (MCF-7), apareciendo
en los últimos años un considerable número de trabajos tanto experimentales
como clínicos en los que se intenta definir el papel de la melatonina
en la patología tumoral. En este sentido, no hemos encontrado
de momento ninguna referencia pediátrica.
Experimentalmente hay evidencias que indican que tanto la pinealectomía
como la administración de melatonina se relacionan con el crecimiento
de tumores malignos[68-69], recogiéndose como referencias de mayor
interés:
a) Efecto de la pinealectomía: Sobre el crecimiento tumoral
ha sido referido en los siguientes tipos de tumores: sarcomas[70],
carcinoma Walker[71], melanoma MMI[72], melanoma inducido por
dimetilbenzantraceno[73], carcinoma ovárico[74], tumor de Ehrlich[75],
tumor Yoshida[76], carcinoma de mama inducido por NMU[77], fibrosarcona
inducido por MCA[78], epitelioma Guerin[79] y hepatocarcinoma
inducido por dietilaminobenceno[80].
b) Administración de melatonina "in vivo": La administración
de melatonina se ha mostrado efectiva en los siguientes tipos
de tumores: Leucemia inducida por LSTRA[81], carcinoma de mama
R3290AC[82], carcinoma de mama inducido por DMBA[83], melanoma
B16[84], prolactinoma inducido por DES[85], adenocarcinoma prostático
R3327H[86], carcinoma mamario inducido por NMU[87], hepatoma
Kirkman-Robbins[88], epitelioma Guerin[80], carcinoma espontáneo
de mama C3 CF1[89] y carcinoma mamario espontáneo C3H/Jax[90].
Por otra parte se han descrito otro tipo de tumores en los que
la melatonina no ejerce ninguna influencia, e incluso otros
en los que el efecto inhibitorio se va a desarrollar cuando
se administran dosis concretas o incluso cuando la melatonina
se administra en cierto momento del día[91,92].
c) Efecto de melatonina "in vitro": La melatonina se ha visto
capaz de inhibir los siguientes tumores: melanoma B7[93], cáncer
de pulmón MCF-7[94], el prolactinoma inducido por DES[95], carcinoma
de ovario SK-OV-3 [96], la línea del carcinoma ovárico JA-1[96],
el linfoma de celulas T Jurkak[97] carcinoma de cervix 180[98],
sarcoma S180, coriocarcinoma JAR[99], carcinoma mamario C-19[100],
carcinoma de celulas laríngeas Hep-2 [101] y el melanoma M2R
[102].
A pesar de estas interesantes aportaciones la situación actual
no permite que en un lapso de tiempo corto la melatonina vaya
a ser introducida en los protocolos de tratamiento del cáncer;
en cambio, es fácil intuir por estas evidencias que juega un papel
importante y que será necesario profundizar en su estudio para
poder definir con rigor el papel que puede desempeñar en el tratamiento
del cáncer.
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Mecanismos
de acción oncostático de la melatonina |
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El papel oncostático de la melatonina puede ser explicado por
diversos mecanismos, destacando como aspectos de mayor interés[103]:
a) Un efecto celular directo, que incluiría: modulación de la
vía estrogénica, efectos directos sobre ciclos celulares, influencia
sobre ciertos factores de crecimiento, interacción con calmodulina
y tubulina y aumento de las zonas de comunicación intercelular.
b) Acción indirecta como antioxidante, en este sentido hay suficientes
referencias que explican esta acción y su potencial papel protector.
c) Acción indirecta a través de una inmunoestimulación, mecanismo
que ya ha sido referido con anterioridad. Junto a estos aspectos
de interés se han descrito incluso trastornos en la producción
de melatonina en pacientes con cáncer, tanto en la secreción nocturna
como en su ritmicidad.
Probablemente las diferencias encontradas por algunos autores
en los resultados que refieren puedan deberse a razones tan variadas
como las diferentes especies animales empleadas, los modelos de
tumores, el que sean estudios in vivo o in vitro, diferencias
en el modo y momento en el que se administra melatonina, diferentes
métodos de medida del tumor, y diversidad de fotoperiodos empleados
en el experimento.
Actualmente ya se han realizado varios ensayos clínicos con melatonina
en pacientes con cáncer y en principio aunque seamos excépticos,
las evidencias existentes recomiendan que se continúe trabajando
en esa línea hasta que se pueda definir con mayor precisión el
papel que puede jugar este metoxi-indol en la patología tumoral.
Finalmente, queremos volver a mencionar que a pesar de la importante
documentación aparecida en estos años, tampoco hemos encontrado
trabajos relativos a la infancia.
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Fig. 5. Representación esquemática de
las relaciones entre melatonina y sistema inmune. Karasek
M. Relationship between the pineal gland and experimentally
induced malignant tumors. Front Horm Res 1997;23:99-106
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