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Prolonga tu salud:Hábitos Anti-envejecimiento

Fuente: Vivier Feliz (Nº 33)
Dieta sana, ejercicio, evitar el estrés... son
hábitos que, puestos en la práctica ahora, nos ayudarán a conservar
la salud en el futuro.
Durante las últimas décadas los avances médicos
y la mejora en las condiciones higiénicas de la sociedad han permitido
que hoy se cifre el límite máximo de la vida humana en 120 años.
Un ejemplo claro es que, en tan sólo 50 años, los países occidentales
han alargado la vida media en unos 25 años. España, en concreto,
es uno de los que cuenta con una mayor esperanza de vida: 73 años
en los hombres y 81 años en las mujeres.
Paralelamente, la ciencia va conociendo mejor los
factores que inciden directamente sobre nuestra salud y, por tanto,
pueden investigar nuevos tratamientos anti-envejecimiento, el sueño
de la civilización occidental.
El envejecimiento es una pérdida de función progresiva
del organismo, marcada por un reloj biológico distinto para cada
especie. Aparte de la apariencia física, envejecer implica una reducción
de energía, de masa ósea y muscular (entre los 40 y los 65 años
perdemos el 25% de las fibras musculares), una disminución de la
líbido, depresión del tono vital y el deterioro del sueño,
así como de las funciones cerebrales y cognitivas.
Desde hace años los científicos están buscando una
explicación al envejecimiento, pero todavía no se ha llegado a una
conclusión definitiva. En este sentido, algunos investigadores han
decidido centrarse únicamente en el estudio de los principales mecanismos
que lo provocan: la acción de los radicales libres y las afecciones
inmunitarias, entre otros. No obstante, seguir una estrategia vital
basada en la adopción de medidas saludables, tanto dietéticas como
físicas y mentales, juega un papel esencial en la salud y es la
mejor garantía para prolongar nuestro bienestar el máximo tiempo
posible.
Medicina Anti-envejecimiento
La denominada Medicina Anti-envejecimiento (MA) es un fenómeno incipiente
en España pero con una proyección de futuro espectacular: en tan
sólo un año este nuevo concepto de medicina preventiva se practica
en 50 clínicas españolas distintas.
No existe la figura del especialista en la Medicina
Anti-envejecimiento ya que, en realidad, se debe afrontar por un
equipo multidisciplinar: endocrinólogos, andrólogos, ginecólogos,
cirujanos, farmacólogos, psicólogos, cardiólogos, cirujanos plásticos
y reumatólogos, además de entrenadores físicos cualificados para
ello.
Esta nueva disciplina médica, que está causando
furor en Estados Unidos desde hace años, desarrolla un sistema integral
preventivo a partir del estudio del envejecimiento natural (controles
analíticos exhaustivos y pruebas físicas) en el que se descartan
los factores perjudiciales que produce el envejecimiento prematuro
(como los antecedentes genéticos) y propone un sistema de vida que
fomente la salud. De este modo, se aplican los tratamientos necesarios
para corregir los signos estéticos y orgánicos del decaimiento corporal.
En definitiva, el objetivo de este tratamiento anti-edad
consiste en mantener el ritmo de reparación y renovación celular
del organismo por encima del ritmo de su degradación. Por lo tanto,
cuanto antes se inicie, más efectividad tendrá.
¿En qué consiste?
La Medicina Anti-envejecimiento considera que envejecer es un proceso
previsible y que, en la mayoría de los casos, se puede lograr regresiones
que antes eran impensables.
El doctor Márquez-Serres, presidente de la Sociedad
Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (SEMAL) fundamenta
el tratamiento de esta disciplina en unos pilares esenciales: dieta,
ejercicio físico, control del estrés y estimulación cerebral.
Unos hábitos, en definitiva, que podemos aplicar fácilmente en nuestra
vida diaria. La dieta mediterránea, basada en el consumo de hortalizas
y verduras frescas, cereales integrales, legumbres, frutos secos
y pescado azul, sería un claro ejemplo de alimentación rejuvenecedora.
Una prueba clara es que la esperanza de vida en los países como
España, Grecia o Italia supera los 75 años de edad.
El ejercicio moderado, adaptado a cada edad y condición
física, es también primordial pues previene dolencias como la osteoporosis,
obesidad, problemas cardiovasculares, hipertensión arterial o estrés
y evita la pérdida de masa muscular. Asimismo, el ejercicio tiene
efectos psicológicos beneficiosos ya que estimula la secreción de
endorfinas, sustancias que aumentan la sensación de bienestar.
El tercer pilar del tratamiento consiste en controlar
el estrés. Existen estudios que demuestran que las personas de mayor
edad tienen en común una actitud positiva ante la vida. Parece ser
que el estrés crónico genera una mayor cantidad de radicales libres
que disminuyen la eficacia de nuestro sistema inmunitario. Por tanto,
el primer paso para controlar el estrés es identificar los factores
que lo producen y, a partir de ahí, relativizar su importancia ayudándose
de técnicas que suavicen las tensiones. Igualmente, una mente activa,
además de relentizar la pérdida de capacidad intelectual, reduce
el estrés, por lo que realizar actividades que nos interesen y disfrutar
de vida social favorecerá nuestra salud psíquica.
Así, mantener una actitud positiva resulta fundamental
porque no sólo contribuye a mantenernos sanos, sino que produce
una recuperación más rápida de la enfermedad.
LA OPINIÓN DEL EXPERTO
El Dr. José Márquez-Serres es presidente de la Sociedad Española
de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (SEMAL).
¿La Medicina Anti-Edad, a quién se aconseja?
A partir de los 35 años se considera una buena edad para iniciar
el tratamiento pues, desde los 30, nuestro organismo empieza a reducir
su ritmo de regeneración celular. Un ejemplo de ello es que a los
40 años tenemos la mitad de hormonas de crecimiento que a los 20,
y a los 80, los niveles son casi inexistentes.
¿Cuál es su objetivo?
El objetivo de la Medicina Anti-envejecimiento es mejorar la calidad
de vida de las personas. Cualquiera puede beneficiarse de ella,
puesto que no tiene ningún tipo de contraindicación. Es importante
recordar que la herencia genética sólo condiciona el 25% de nuestra
longevidad, mientras que el 75% restante se debe a nuestra forma
de vida.
¿Qué pruebas se practican antes de iniciar el
tratamiento?
Se realizan una serie de exámenes para conocer la edad biológica
que tiene la persona, no la cronológica. Las pruebas valoran tanto
su estado físico como el psicológico y neurológico. Para ello, se
practican unos completos análisis bioquímicos y se estudian los
antecedentes genéticos.
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