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En busca de la eterna juventud
Cada vez más personas se ponen en manos de la medicina antienvejecimiento
para prevenir enfermedades y mejorar su calidad de vida
Fuente: Diario Sur [19 de diciembre de 2004]
Para nadie es fácil soplar 40 velas. Es la edad crítica por excelencia.
Aunque hay quien lleva los años mejor que otro. Unos tienen 40 y aparentan
20 y otros se convierten en cuarentones cuando parecen haber sobrepasado ya la
cincuentena. Muchos lo atribuyen a los genes, pero lo cierto es que sólo
representan el 25% de la longevidad. El resto se debe a causas externas, lo que
más de uno llama 'mala vida': estrés, tabaco, alcohol, contaminación,
radiaciones solares, alimentación inadecuada. Los enemigos son múltiples.
Y atacan donde más 'duele': la oxidación celular, principal causa
del envejecimiento. Para reducir su efecto ha nacido la medicina antienvejecimiento
o 'antiaging', a la que se apuntan cada vez más personas como fórmula
para mejorar su calidad de vida y anticiparse a la aparición de posibles
enfermedades degenerativas, como el Alzheimer o el cáncer. Eso sí,
antes deben ahorrar un poco, ya que el tratamiento oscila entre los 1.200 y los
5.000 euros.
No es una fórmula milagrosa, pero sí una ayuda
para vivir mejor y huir el máximo tiempo posible de los temidos 'achaques'.
Tanto es así que ni el mismísimo Rey Don Juan Carlos ha podido resistirse
a sus beneficios. «La medicina antienvejecimiento es ante todo una medicina
preventiva que busca retrasar el proceso de envejecimiento biológico»,
explica el doctor Fernando Urdiales, director del Instituto Médico Miramar,
uno de los pocos centros en Málaga especializados en esta incipiente rama
médica que, frente a la creencia popular, poco tiene que ver con los conocidos
'retoques' estéticos.
«El objetivo es contrarrestar la oxidación celular,
en favor de una temprana detección, prevención y corrección
de las enfermedades relacionadas con el envejecimiento», asegura el doctor
Urdiales. No es, por tanto, una cuestión de canas o arrugas. Estas sólo
son una señal más de alarma. Para la medicina 'antiaging', la clave
está en los radicales libres. Está comprobado que un aumento en
la producción de estas moléculas acelera el desgaste fisiológico
del organismo. Es más, su acción está directamente relacionada
con los procesos neurodegenerativos, la isquemia, enfermedades pulmonares, alteraciones
hormonales e inmunitarias y cáncer a través de la oxidación
del ADN.
Para goce de los casi 5.000 pacientes que se pusieron el pasado
año en sus manos, la medicina antienvejecimiento consigue frenar el deterioro
vital con tratamientos encaminados a disminuir la producción de radicales
libres, dietas ricas en antioxidantes, programas de control de estrés y,
en caso necesario, suplementos de vitaminas y minerales.
Un completo examen
Este es el último paso. Hasta llegar a él, el
proceso no es precisamente sencillo. Lo primero es realizar un diagnóstico
del estado del paciente con objeto de medir la distancia entre su edad cronológica
y su edad biológica. Lo habitual es que los años que marca el DNI
no correspondan con los que realmente tiene el organismo en relación con
su nivel de desgaste. Personas de edad similar pueden tener grados de deterioro
dispares según su estilo de vida.
No existen, por tanto, recetas únicas. De ahí
que, antes de establecer una terapia, los médicos realicen un completo
examen con el fin de conocer el daño biológico y fisiológico
que han sufrido las células del paciente. Para ello se analizan desde los
marcadores de proteínas hasta el riesgo cardiovascular y los niveles hormonales.
La base está en cuatro pruebas: psicológicas y
funcionales (en las que se valoran la sensibilidad y la capacidad auditiva, visual,
cognitiva y respiratoria); un estudio del grado de envejecimiento celular y análisis
de sangre, saliva y orina. Con los resultados se 'traza' un perfil de estrés
oxidativo (daño producido por los radicales libres) y se hace un estudio
en relación con el ADN.
Precisamente, gracias a esta información, la medicina
'antiaging' permite adelantarse al futuro y reducir el riesgo de padecer dolencias
como la arteriosclerosis o el infarto en función de la predisposición
genética del individuo. «Si los marcadores de lípidos no se
encuentran dentro de lo normal, el paciente es más propenso a sufrir en
el futuro enfermedades degenerativas de tipo neuronal, como el Alzheimer»,
ejemplifica el doctor Urdiales.
Células madre
La Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y
Longevidad (SEMAL) ya ha advertido de las grandes posibilidades que presenta en
este campo la investigación con células madre, un valioso eslabón,
especialmente, en la lucha contra el cáncer.
De momento, dieta y ejercicio son los pilares fundamentales
del tratamiento contra el envejecimiento. De todos es sabido que una alimentación
equilibrada beneficia la salud. Pero, además, determinados nutrientes pueden
defendernos de la amenaza de los años. Es, por ejemplo, el caso de las
proteínas procedentes del pescado, las grasas insaturadas (aceite de oliva
y de onagra, entre otros) y los hidratos de carbono de índice glucémico
bajo (casi todo tipo de verduras y frutas). Además de las famosas vitaminas
A, E y C, por su reconocido poder antioxidante. No menos importante es la actividad
física, fundamentalmente ejercicio aeróbico y de acondicionamiento
muscular para mejorar la flexibilidad y la fuerza.
Y surte efecto. Entre tres y seis meses después, el paciente
vuelve a la consulta con otra cara. «Inmediatamente después de comenzar
el tratamiento se nota la mejoría», garantiza Rafael Gómez,
director del Instituto para la Salud y la Longevidad, ubicado en Antequera. Más
energía, menos grasa corporal, más memoria y un sistema inmunitario
más fuerte son sólo un aperitivo de lo que le espera a quien se
ponga en manos de un especialista en 'antiaging'.
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