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Los jóvenes adultos con obesidad
se enfrentan a una pérdida superior a diez años de
su expectativa de vida
Dos estudios publicados en "JAMA" y "Annals
of Internal Medicine" indican que la obesidad constituye una
causa destacada de muerte prematura y que en individuos jóvenes
puede reducir su expectativa de vida en más de una década.
Se sabe bien que la obesidad es un factor de riesgo de cardiopatía
diabetes y otras enfermedades crónicas asociadas a riesgo
de muerte prematura. En los dos nuevos estudios se aprecia que representa
un grave peligro, en especial, para los adultos jóvenes,
es decir, individuos de 20 a 40 años.
En este grupo de edad, ser obeso se asocia a una
expectativa de vida 13 años inferior respecto a las personas
con peso normal. Entre la población negra estadounidense,
el efecto es aun peor, y se asocia entre los varones a una pérdida
de 20 años de vida. En el caso de las mujeres el riesgo no
es tan elevado como entre los varones, pero no por ello menos relevante.
Las mujeres obesas mórbidas de raza blanca (índice
de masa corporal superior a 45) pierden 8 años de vida.
Entre la población femenina negra de 20 a
40 años de edad, con índice de masa corporal superior
a 30, la pérdida es de unos 5 años. Los datos citados
proceden del estudio realizado por investigadores de la Universidad
de Alabama y publicado en "JAMA", y sus resultados vienen
apoyados por un segundo estudio, el de "Annals of Internal
Medicine", firmado por médicos holandeses, con una muestra
de más de 3.000 participantes de 30 a 49 años de edad.
Según los resultados, las mujeres obesas
no fumadoras viven 7 años menos de lo que sería normal,
mientras que los varones obesos no fumadores viven 6 años
menos. En el caso de los fumadores, la obesidad reduce la expectativa
de vida en 7 años, de modo que las mujeres obesas que consumen
tabaco viven 13 años menos y los varones 14 años menos
que los adultos de peso normal no fumadores.
Estos datos subrayan la idea de que el exceso de
peso no es un mero problema cosmético, y resaltan la necesidad
de invertir más esfuerzos en la lucha contra la epidemia
de obesidad, cada vez más patente en los países desarrollados.
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