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Uno de cada tres varones mayores de 55 años, bajo el yugo de la andropausia

 

FUENTE: LA RAZÓN. 2003;:30-ENERO.

En la sociedad actual resulta irrisoria la idea de que un hombre pueda considerarse mayor al pasar la frontera de los 55 años. La mayoría de varones no creen en absoluto que a esa edad deban experimentar ningún síntoma claramente asociado al envejecimiento.

Sin embargo, uno de cada tres hombres sufre las consecuencias de la andropausia o síndrome de Adam (siglas en inglés de Deficiencia de Andrógenos en el Hombre que Envejece), de acuerdo a las estimaciones de algunos expertos.

Como le ocurre a la mujer postmenopáusica, el cansancio, los golpes de calor o el insomnio son algunas de las manifestaciones en el hombre de este cambio hormonal. Pero es en el terreno sexual donde se puede experimentar una modificación drástica.

Dificultades para obtener y mantener la erección del miembro viril y una disminución del deseo representan los primeros síntomas de una bajada del nivel de andrógenos (hormonas masculinas); en concreto, del más importante de ellos: la testosterona.

No todos los especialistas consultados piensan que la andropausia sea un trastorno en sí mismo y, por lo consiguiente, algo requerido de tratamiento médico. «La menopausia se traduce en una interrupción brusca en la actividad de los ovarios. En el hombre se produce principalmente un fallo progresivo en las funciones del testículo: la producción de testosterona y de espermatozoos. A esta circunstancia hay quien la califica como andropausia, mientras otros expertos ven en ello el proceso normal de envejecimiento del hombre», explica Juan Soler, presidente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición y jefe del servicio homónimo en el Hospital Universitario de Bellvitge en Barcelona.

La edad acarrea un declive gradual de las funciones del organismo y, pese a la disparidad de criterios, las disfunciones testiculares con los años son un hecho probado, aunque se desconocen con precisión sus causas.

Los niveles de testosterona en un hombre joven se habrán reducido a la mitad a partir de los sesenta años. «La disminución de la producción de andrógenos provoca una pérdida de masa muscular, fuerza y calcio óseo, que puede derivar en enfermedades como la osteoporosis. De hecho, el veinte por ciento de los varones que sufren una fractura de cadera presentan niveles bajos de testosterona», afirma Ignacio Moncada, vicepresidente de la Sociedad Española de Andrología y jefe del servicio de Urología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid.

(c) 2002 Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad

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