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El abordaje de la obesidad en el
climaterio debe ser individualizado
Las medidas encaminadas a favorecer la pérdida
o el mantenimiento del peso corporal en la menopausia deben ser
individuales, para contemplar el riesgo de desarrollo de otras enfermedades
en cada mujer. En esta etapa, la falta de estrógenos favorece
la aparición de sobrepeso u obesidad, pero, no obstante,
los especialistas consideran que la aplicación de terapia
hormonal sustitutiva debe ser equilibrada.
La obesidad se ha convertido en un problema de primera
magnitud en el abordaje integral de la mujer peri y postmenopáusica.
Según los últimos datos, el 34 por ciento de las mujeres
que se encuentran en esta fase de su vida son obesas, con un índice
de masa corporal (IMC) mayor de 30, "lo que supone un mayor
incremento del riesgo de padecer otras enfermedades que elevan la
morbi-mortalidad de este grupo de población", ha asegurado
Santiago Palacios, director del Instituto Palacios de Salud y Medicina
de la Mujer, y presidente del V Simposio Internacional de Ginecología
Endocrinológica y Menopausia, encuentro que se está
celebrando en Madrid con la participación de más de
600 especialistas.
Según Clotilde Vázquez, del Servicio
de Endocrinología y Nutrición del Hospital Ramón
y Cajal, de Madrid, que ha participado en el citado encuentro, la
obesidad empieza a considerarse como un problema de salud pública
que, además, "se agrava a partir de la menopausia. No
se conocen con exactitud los mecanismos hormonales o fisiopatológicos
de la relación obesidad-menopausia, pero sí es un
hecho comprobado con estadísticas epidemiológicas".
No obstante, los expertos consideran que la influencia
hormonal juega un papel decisivo. "Los estrógenos son
sensibilizadores de la leptina, hormona directamente implicada en
el control del apetito y del gasto energético. La disminución
de producción de estrógenos está relacionada
con que disminuya la termogénesis y a que se tenga incluso
un poco más de apetito".
Equilibrio hormonal
En este sentido, Palacios ha señalado que
la disminución de estrógenos hace que la relación
andrógenos-estrógenos se decante a favor de los andrógenos,
lo que implica un cambio en la distribución de la grasa corporal
de la mujer. "La grasa de tipo androgénica es mucho
más activa metabólicamente que la feminoide y aumenta
el riesgo de algunas patologías, como las enfermedades cardiovasculares,
el cáncer de mama, la hipertensión o la diabetes".
Como se sabe que la falta de estrógenos en
la menopausia favorece la aparición de la obesidad, podría
considerarse que la administración de terapia hormonal sustitutiva
ayudaría a acabar con este problema. Sin embargo, Clotilde
Vázquez considera que el uso de este tratamiento, como el
de todo tipo de medidas encaminadas a la reducción del peso,
debe realizarse de forma individualizada, sobre todo en la mujer
menopáusica.
"En todos los estudios llevados a cabo con
THS en este grupo de población se ha observado que la administración
de estrógenos se relaciona con una menor tendencia a ganar
peso. No obstante, su aplicación debe ser equilibrada, ya
que en altas dosis, los estrógenos favorecen la ganancia
de peso corporal".
Programa Forma
La especialista también ha puesto de relieve
que diversos estudios epidemiológicos indican que un IMC
superior a 30 aumenta tres veces el riesgo de diabetes tipo 2, casi
dos veces el de padecer hipertensión arterial, así
como de padecer dislipemia. Así, considera que la obesidad
no sólo debe ser contemplada por los profesionales, "sino
también desde los gobiernos, como una enfermedad crónica
que precisa medidas preventivas". Una de las iniciativas más
recientes es el desarrollo del programa de educación terapéutica
Forma, que será presentado en este simposio, y "cuyo
objetivo es ofrecer a los obesos cambios en el estilo de vida que
favorezcan un peso adecuado".
Diario Médico, 13 Febrero 2003
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