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El cromosoma 4 contiene el gen o genes de la longevidad humana

 

(02/07/2003). - Diario Médico

La excepcional supervivencia que muestran algunas personas podría estar ligada a un gen o genes localizados en una región del cromosoma 4. La variación genética presente en los centenarios puede deberse a la existencia de una proteína que raramente se manifiesta en la población general. Otros genes están dispuestos a activarse y a actuar beneficiosamente en el organismo cuando se adoptan estilos de vida saludables.

 

El envejecimiento de la población es uno de los aspectos que más retos sanitarios, científicos y sociales plantea actualmente. Las personas mayores de 65 años constituyen el grupo de población que aumenta con mayor rapidez en las sociedades industrializadas, lo que implica una mayor presencia y frecuencia de enfermedades crónicas y degenerativas. Son muchos y diversos los estudios que en estos momentos analizan los mecanismos que conducen a la vejez y, fundamentalmente, las razones por las cuales unas personas envejecen antes que otras o fallecen de causas naturales prematuramente.

"Existen más de trescientas teorías que tratan de responder a preguntas sobre la senescencia. La mayoría de ellas se centra en nuestros genes", ha señalado Enrique Blázquez, catedrático del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Complutense de Madrid, que ha participado en las I Jornadas Internacionales sobre Medicina Antienvejecimiento, celebradas en el Colegio de Médicos de Madrid bajo la dirección de las doctoras María Luisa Maestro y Claudina Closs.

Entre las teorías asociadas a los fundamentos moleculares del envejecimiento, Blázquez, del Servicio de Análisis Clínicos del Hospital Clínico de Madrid, ha destacado las de Kunkel y Perls, que han descrito una región del cromosoma 4 que contiene el gen o los genes de la longevidad humana. La variación genética presente en las personas centenarias no se debe a una mutación, sino que podría tratarse de un polimorfismo en un solo nucleótido, según los estudios realizados en 308 personas de 91 a 109 años. "De confirmarse esta predicción, la longevidad dependería de la variación de uno de los millones de nucleótidos que constituyen nuestro genoma, que daría lugar a una proteína que raramente se manifiesta en la población general". Para el catedrático, la caracterización del gen o genes de la longevidad ayudaría a diseñar fármacos que produjeran efectos que por razones genéticas disfrutan los centenarios, lo que retrasaría las consecuencias negativas del envejecimiento".

 

Daño somático
Francisco Mora, catedrático de Fisiología de la Universidad Complutense de Madrid, considera, según los datos científicos actuales, bastante improbable que existan genes específicos que promuevan y programen el proceso normal de envejecimiento. "De ello se deduce que es el resultado de la acumulación del daño somático a lo largo del tiempo". No obstante, sí ha reconocido que pueden existir genes beneficiosos para envejecer porque están dispuestos a activarse cuando se adoptan estilos de vida positivos. "Estos hábitos posibilitarían alargar y retrasar el proceso de envejecimiento añadiendo con ello tantos años a la vida como vida a los años".

Mora ha insistido en que se trata de "genes agazapados en las personas con un estilo de vida sedentario, fundamentalmente, y que debería ser cambiado a partir de los 30 años, periodo en el que comienza el envejecimiento".

 

La nutrición condiciona la vejez
La adopción de una nutrición adecuada es, de entre todos los factores involucrados en el retraso del proceso natural del envejecimiento, la intervención que se ha mostrado más eficaz. Los últimos estudios indican que muchas de las causas actuales de mortalidad, como la diabetes, la obesidad, el cáncer o las patologías cardíacas, están relacionadas, en gran medida, con los hábitos nutricionales.

"Está comprobado que un 35 por ciento de la población sana adulta tiene insuficiencias nutricionales que parecen condicionar el desarrollo de procesos como el cáncer que impiden la posibilidad de envejecer", según ha indicado Benito Blanco, del Servicio de Endocrinología del Hospital Nuestra Señora del Prado, de Talavera de la Reina, en Toledo.

El especialista, que ha participado en el foro científico sobre envejecimiento celebrado en Madrid, ha hecho especial hincapié en las bondades de la dieta mediterránea, "que, entendida dentro de un estilo de vida y unos factores medioambientales, podría contribuir a que el proceso final del envejecimiento llegará hasta lo que la genética reserva a cada persona con las máximas garantías".

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