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La esperanza de vida de los niños
actuales alcanza los cien años
(18/07/2003). - Diario Médico
El profesor de Medicina de
la Universidad del País Vasco José Vicente Lafuente señaló que hoy
la esperanza de vida para la generación adulta se sitúa actualmente
en 80 años, 90 años para los jóvenes y 100 para los que hoy son
niños y recordó que entre 1850 y 1950 se duplicó la esperanza de
vida. "A esto ha contribuido, sin duda alguna, los antibióticos",
aseguró, al tiempo que señaló que la juicio, la biomedicina tiene
que ver también con que vivamos más años.
Lafuente recordó que en el siglo XVIII "nadie moría
de cáncer porque morían de enfermedades básicas para las que hoy
existen tratamientos". Por ello, cómo conseguir que los fármacos
sean cada vez más eficaces en el sistema nervioso central, lo que
equivale a aumentar la calidad de vida, es para el profesor uno
de los grandes retos de la biomedicina actual.
El experto en neurología centró su intervención
en "La eclosión de la biomedicina", dentro del curso sobre ciencia
impartido en el marco de los Cursos de Verano de la Universidad
del País Vasco en San Sebastián.
José Vicente Lafuente subrayó la importancia de
estudiar las células madre. A su juicio, "a pesar de que la prensa
pone el grito en el cielo en este tema, lo cierto es que las células
madre son las grandes desconocidas del organismo y es necesario
estudiarlas". La razón es que son muy escasas en los tejidos y por
ello "son difíciles de conocer", explicó.
Sobre la polémica de la clonación animal o humana,
consideró, asimismo, que la clonación es "imprescindible" para avanzar
en la investigación sobre el ser humano y reprochó el "alarmismo"
que se transmite en los medios de comunicación sobre los temas de
actualidad científica. "La oveja Dolly se murió por vieja, porque
tenía seis años, la edad de una oveja adulta, y no por ningún fallo
relativo a la clonación", dijo.
Entre los grandes avances de la biomedicina, según
dijo, la genómica ha adquirido un gran protagonismo en los últimos
años. "En parte por la necesidad de amortizar los recursos económicos
invertidos este campo, pero parte de su importancia procede del
fatídico 11 de septiembre. Muchos de los muertos pudieron ser identificados
por los bancos de ADN que EEUU disponía de esas personas", explicó.
Asimismo, afirmó que con una gran proyección de
futuro se presentan también los ácidos nucleicos en periferia. Gracias
a ellos, según dijo, con un análisis de sangre ordinario se podrá
saber si en algún lugar del organismo se está originando una enfermedad
grave, antes incluso de que haya sido diagnosticada clínicamente.
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