|
La terapia celular definirá estrategias
terapéuticas, pero no lo curará todo
(24/07/2003). - Diario Médico
Las esperanzas que se han
depositado en la terapia celular están totalmente fundadas. Sin
embargo, como han reconocido Antonio García, Bernat Soria y Javier
García Sancho en un curso de la Universidad Menéndez Pelayo de Santander,
existen aún muchos aspectos que deben investigarse. Entre éstos
se encuentran los factores tróficos y la idoneidad del uso de células
madre adultos o embrionarias para cada caso.
En la medicina no existen panaceas, y no hay una
solución para todo, pero la terapia celular irá definiendo perfiles
para diversas estrategias terapéuticas, basadas en factores tróficos
o en células madre procedentes de adulto. "La terapia celular no
va a resolverlo todo, pero sí mejorará sensiblemente algunas patologías,
por lo que somos afortunados de vivir este momento de la medicina.
Hay razones para el optimismo, pero de ningún modo podemos decir
que la terapia celular va a solucionar todo aquello que ahora no
sabemos", han asegurado los catedráticos Antonio García, Bernat
Soria y Javier García Sancho en la Universidad Internacional Menéndez
Pelayo, de Santander.
García Sancho, catedrático de Farmacología de la
Universidad Autónoma de Madrid y jefe del Servicio de Farmacología
Clínica del Hospital de La Princesa, dirige esta semana en el Palacio
de la Magdalena la Escuela de Farmacología Teófilo Hernando, bajo
el título de Riesgo cardiovascular y fármacos , curso de verano
patrocinado por la Fundación Lilly. Según García, el desarrollo
farmacológico en este campo no se detiene con productos verdaderamente
cada vez más potentes, eficaces y seguros, "pero el potencial terapéutico
de las células madre y la terapia celular en el infarto de miocardio
están revolucionando la investigación cardiovascular, cuyo gran
reto continúa siendo la reparación del tejido miocárdico dañado
tras un accidente isquémico".
Factores tróficos
Durante el curso, Bernat Soria, catedrático de
Fisiología de la Universidad Miguel Hernández, de Alicante, sostuvo
tajante que "si algún día conociéramos los factores tróficos que
hacen que una célula resistente pueda ayudarnos a regenerar el tejido
afectado, conseguiríamos algo mucho más atractivo de lo que hacemos
ahora mismo con las células embrionarias o de médula ósea. Pero
seguramente, para descifrar esos factores tróficos habrá que investigar
mucho con las células, y después regenerar localmente el tejido
dañado".
Soria se negó a discutir si son mejores las células
embrionarias o las adultas, porque, en su opinión, se trata de un
debate que no preocupa a los científicos. "Sabemos que las embrionarias
tienen más capacidad de proliferación y diferenciación que las células
madre adultas, es decir, son más versátiles, pero por el contrario
estas últimas están más cerca del tejido que pretendemos reparar,
y para ciertas opciones van a ser mejores que las embrionarias.
Ahora mismo lo que procede es seguir investigando para tener más
claras las cosas, pues si nos centramos en el riesgo cardiovascular
no conviene olvidar que un paciente infartado pierde el 30 por ciento
de tejido".
Sustitución
Por su parte, Javier García Sancho, catedrático
de Fisiología de la Universidad de Valladolid, consideró que la
terapia celular tiene un gran futuro por delante, porque sus principios
generales son extrapolables para muchas opciones terapéuticas. "Falta
un largo camino en este sentido, y el reto pasa por sustituir las
células dañadas por otras nuevas. La mejor opción de todas es implantar
células madre que generen un nuevo material que sustituya al dañado
en el organismo. Estamos todavía muy al principio de una investigación
en la que va a ser clave cómo decirles a las células que se implantan
la forma de regenerar la zona afectada, por ejemplo en el infarto
agudo de miocardio".
Recursos escasos
Al referirse a la manipulación de las células para
curar la diabetes, Soria se detuvo en los trabajos que se llevan
a cabo con los islotes pancreáticos y la búsqueda, en general, de
nuevas fuentes celulares. De momento sólo hay dos enfermos trasplantados
en España con islotes, por lo que el catedrático alicantino pidió
prudencia antes de que este tratamiento se incorpore y generalice
en los centros. "El problema estriba en que nunca tendremos suficiente
número de islotes para tantos pacientes diabéticos -120.000 de tipo
1 y más de dos millones de afectados por el tipo 2-, y de ahí que
busquemos nuevas fuentes en las células madre".
El director del seminario señaló que España sigue
"en el furgón de cola de la ciencia europea, y que ni este Gobierno
ni el anterior nos han sacado de esa posición. En investigación
seguimos por debajo del 1 por ciento de inversión del Producto Interior
Bruto, y esto no es bueno para seguir avanzando".
|