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El 27% de europeas bajo THS la mantienen
más de una década
(16/07/2003). - Diario Médico
La terapia hormonal sustitutiva
(THS) es motivo de grandes contradicciones; los que la aceptan (médicos
y usuarias) se manifiestan muy satisfechos con sus resultados, y
los que desconfían, son impermeables a sus ventajas.
Prueba de lo primero es que "el 84 por ciento de
las mujeres que la han recibido confiesan un grado de satisfacción
alto, y el 27 por ciento de las usuarias la mantiene durante más
de diez años", subrayó ayer Santiago Palacios, presidente de la
Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), durante
la presentación de la primera encuesta sobre el Uso de THS en Europa,
en la que han participado 8.000 mujeres (2.000 españolas), de entre
45 y 75 años de edad, de Alemania, España, Francia y Gran Bretaña.
Aunque las cifras de aceptación de la THS son muy
positivas, "sólo el 21 por ciento de las europeas se adhiere a este
tratamiento, a pesar de que el 40 por ciento sufren síntomas relacionados
con la menopausia". Palacios llamó la atención sobre el dato de
que "la cifra de seguidoras en nuestro país se reduce al 5 por ciento",
lo que no es más que un reflejo de la cautela que existe en nuestra
sociedad -incluidos también los médicos- sobre los tratamientos
hormonales. De hecho, "en España se recurre menos a los anticonceptivos
hormonales que en el resto de países de nuestro entorno".
Causa de abandono
El estudio, que se ha realizado entre los meses
de febrero y abril de 2003, y que ha sido patrocinado por Schering,
revela que la mayoría de las mujeres han iniciado la THS antes de
los 52 años, fundamentalmente para aliviar los sofocos, mejorar
el bienestar general y prevenir la osteoporosis. Pero las que la
abandonan lo hacen porque mejoran los síntomas, por el temor al
cáncer de mama y por el incremento de peso. Palacios cifró el riesgo
de cáncer de mama en el 0,8 por ciento al año y del doble para obesidad,
"inferiores al beneficio que confiere la terapia".
Insistió en que hay que individualizar las necesidades
y la duración de la THS, y manifestó que "los datos que arrojan
los estudios americanos no siempre son extrapolables a la población
europea, que tiene sus propias características". Insistió en la
necesidad de evaluar la THS a largo plazo en europeas que inicien
el tratamiento en torno a los 50 años de edad.
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