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Las variantes de un sólo gen influyen
determinantemente en la longevidad de la mosca del vinagre
(31/07/2003). - Jano On-line
Nature
Genetics 2003,doi:10.1038/ng1218
Se sabe desde hace tiempo que la dopamina y la serotonina
están implicadas en el control muscular, la memoria, el sueño
y la conducta emocional, así como en enfermedades como el
Parkinson y algunos trastornos del estado de ánimo. Sin embargo,
un nuevo estudio también concluye que estos neurotransmisores
también tienen un papel en la regulación de la longevidad.
Lo afirman investigadores estadounidenses de las
universidades de North Carolina State y de Alabama, en un artículo
publicado en la edición electrónica de "Nature
Genetics". Explican que hay tres variantes naturales del gen
que codifica la DOPA decarboxilasa (DDC), enzima necesaria para
la producción de dopamina y serotonina. Estas variantes,
según la investigación, comportan el 15% de la contribución
genética a la variación en la expectativa de vida
en la mosca del vinagre, Drosophila melanogaster.
A juicio de los investigadores, el efecto de este
gen es de gran importancia para la longevidad, en la que están
implicados muchísimos genes con efectos relativamente pequeños.
Las tres variantes actúan de una forma compleja
sobre la variación de la longevidad en la mosca del vinagre,
de manera que algunas incrementan el tiempo de vida y otras lo reducen.
Los autores añaden que su hallazgo tiene
importantes implicaciones para el ser humano, ya que creen que el
gen DDC es un candidato para la regulación de la longevidad
de las personas.
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