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El consumo de tabaco se asocia a la menopausia temprana

(26/09/2003). - Jano On-line


Las mujeres que fuman habitualmente alcanzan la menopausia una media de dos años antes que el resto, debido a que el tabaco aumenta el metabolismo de una de las hormonas más implicadas en el ciclo menstrual: los estrógenos. "Este hecho, unido a la mayor longevidad de los españoles conduce a que la mujer se vea abocada a vivir más años de su vida en período de menopausia", afirma la Dra. M. Teresa González García, miembro del área de tabaquismo de SEPAR.

Según los más recientes estudios, en el organismo de una mujer que fuma todos los síntomas y complicaciones relacionados con la menopausia, como puedan ser los sofocos, la osteoporosis, las alteraciones cardiovasculares o la sequedad en la piel, se ven agudizados.

La Dra. González señala que hay diferentes hipótesis sobre el mecanismo que produce estas alteraciones. Una de ellas apunta a que el tabaco destruye los ovocitos, provocando cambios hormonales que llevan a un adelanto de la menopausia. Mientras que otra, la más contrastada científicamente, indica que el tabaco provoca alteraciones en los niveles de estrógenos, como si el tabaco hiciera que las proteínas del organismo secuestraran las hormonas, no quedando éstas disponibles para sus funciones normales.

La influencia del tabaco en el adelanto de la menopausia no es, con todo, el único riesgo que corre la mujer fumadora. Hay que tener en cuenta que con el cese de las menstruaciones las mujeres se vuelven igual de vulnerables que los varones a las enfermedades cardiovasculares, y también al cáncer de pulmón, por lo que los efectos negativos del tabaco pueden ser a partir de ese momento comparativamente mayores. Además, la mujer menopáusica debe pensar que a partir de este momento, su organismo es más sensible a desarrollar osteoporosis o pérdida de masa ósea. De hecho, el tabaco se reconoce como un factor de riesgo en las fracturas vertebrales, del antebrazo y de la cadera.

 

 

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