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Nunca es tarde para
iniciar una dieta restringida en grasas
(24/09/2003). - Diario Médico
- Science 2003, 301: 1679-1681
Las dietas bajas en calorías han demostrado
alargar la vida de animales de laboratorio. La última evidencia
en este sentido la ha ofrecido Linda Partridge, de la Universidad
de Londres, que publica en Science un artículo en que explica cómo
doblar la vida de moscas de la fruta mediante una dieta baja en
calorías. Los investigadores han visto que los beneficios perduran
aun si se comienza tarde.
Aunque hace tiempo se sabe que los animales de
laboratorio viven más con una dieta baja en calorías,
un estudio sugiere que el modificar la dieta, incluso en la madurez,
puede mejorar la salud e incrementar la longevidad.
El estudio, realizado por el equipo de Linda Partridge,
de la Universidad de Londres, en el Reino Unido, consiste en al
análisis de la duración de la vida en moscas de la
fruta con variaciones en la dieta. Los científicos, que publican
las conclusiones de su estudio en Science, compararon la longevidad
de moscas alimentadas con su dieta normal junto a otras que recibieron
una dieta restringida en grasas.
Mientras que las primeras apenas llegaban a una
edad de 45 días, las que recibieron una dieta restringida
llegaron a doblar la duración de su vida, con una media de
edad d e 90 días.
Sin embargo, éste no es el hallazgo más
sorprendente del estudio. Los investigadores también descubrieron
que cuando a las moscas de la fruta que recibían una alimentación
abundante se les modificaba la dieta en una edad madura -del día
14 al 22 de vida- a dietas más frugales, los insectos cambiaban,
a su vez, del patrón más breve de vida al de las moscas
que viven más, propio de los insectos que habían tenido
una dieta restringida toda su vida.
Según Partridge, nunca es demasiado tarde
para mejorar la salud al adoptar hábitos alimenticios adecuados.
"Si esto funciona en seres humanos, entonces significa que,
desde el momento en que una persona comienza con una dieta restringida
en el consumo de grasas, tendrá los mismos efectos positivos
que los individuos de la misma edad que siempre se alimentaron con
ese patrón de nutrición; por lo tanto, sus perspectivas
de supervivencia serán las mismas".
Más vida
Partridge ha afirmado que, aunque nunca se han demostrado en seres
humanos los efectos prolongadores de la vida de las raciones reducidas
de alimentos, sí se ha visto que en monos, ratones, ratas
y moscas de la fruta las restricciones en la dieta producen vidas
más largas. "No hay razón para suponer que no
sería aplicable de igual forma en seres humanos", ha
concluido. "Actualmente se realizan estudios de restricción
de dieta con monos, y todos los indicios son similares a los que
se han visto en seres más simples, como son los ratones,
las ratas y las moscas de la fruta".
Sin embargo no todos los investigadores son tan
optimistas. James R. Carey, de la Universidad de California, en
Estados Unidos, especialista en biología del envejecimiento
ha comentado que los nuevos hallazgos son "importantes para
el campo de investigación, pero no proporciona respuestas
finales sobre los verdaderos efectos de las dietas restringidas".
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