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La longevidad podría
estar asociada al cambio climático
Fuente: TENDENCIAS 21 - Marta Morales (14 de septiembre de 2005)
Desde la Revolución Industrial, la
vida humana se ha prolongado de manera inusitada y constante. Año
tras año, la esperanza de vida aumenta, sin que los científicos
sepan definir muy bien por qué. Avances médicos y
la mejora de la calidad de vida podrían ser algunas de las
razones. Sin embargo, quizá la contaminación tenga
aún reservadas algunas sorpresas: el calor -originado por
el calentamiento global- prolonga el tiempo de vida, y el excesivo
CO2 en la atmósfera provoca que las plantas produzcan mayor
cantidad de algunas sustancias que frenan la acción de radicales
libres que se asocian con el envejecimiento.
Durante los últimos dos siglos ha habido un aumento muy significativo
de la temperatura de la Tierra, quizá de consecuencias tan
radicales como las de la última glaciación. La cantidad
de CO2 presente en la atmósfera, además, ha superado
las concentraciones de cualquier otra época. Ambas características
de nuestro medioambiente han afectado la vida en la Tierra y la
salud humana, tema éste último que ha preocupado durante
mucho tiempo a los expertos. Sin embargo, hay una cuestión
que se ha empezado a tener en cuenta desde hace poco: el aumento
de la longevidad. ¿Tiene algo que ver el cambio climático
con el incremento desmesurado de la esperanza de vida en el ser
humano?
En el año 2000, la revista Nature publicaba un estudio de
los investigadores Li Tuljapurkar y C. Boe en el que se relacionaba
la longevidad con la cantidad de CO2 en el aire, aunque se advertía
que los análisis a este respecto eran aún muy escasos.
Las investigaciones señalaban que podía haber una
relación entre las concentraciones de este gas contaminante
y el aumento de la esperanza de vida en el Hombre, debido a que
el CO2 propiciaba el desarrollo de ciertas sustancias en las plantas,
que eran buenas para nuestra salud.
Incrementos en la cantidad de vitamina A y C podían ser
consecuencia de una respuesta de la vegetación a las altas
concentraciones de este gas contaminante en el aire. Asimismo, se
había podido observar que el aumento del CO2 en plantas resultaba
efectivo en la lucha contra diversas enfermedades, como el cáncer
o las insuficiencias cardiacas. En lo que respecta al calentamiento
global, las altas temperaturas siempre ayudan a que la vida se prolongue,
mientras que el frío produce en general muertes más
prematuras.
Reducción drástica de la
mortalidad
Tal como explica en un documentado artículo la revista CO2
Science, la mortalidad ha disminuido en los países desarrollados
espectacularmente en los últimos 150 años. El estudio
de Tuljapurkar señalaba ya que en el periodo que va de 1950
a 1994, en Canadá, Francia, Alemania Occidental, Italia,
Japón, el Reino Unido y Estados Unidos, la esperanza de vida
aumentó exponencialmente manteniendo un rotundo incremento
constante. En la Antigüedad, la gente moría como media
a la edad de 20 años, y ahora aspiramos a vivir hasta los
80. Asimismo, este aumento de la esperanza de vida ha mantenido
el ritmo con el paso del tiempo, y su aceleración no ha menguado.
¿Por qué ha aumentado tanto nuestro tiempo de vida?
¿Continuará aumentando en el futuro? Evidentemente,
los adelantos médicos y los hábitos de salud han mejorado
nuestras posibilidades. En la actualidad, se superan enfermedades
que antes resultaban fatales: infecciones, parásitos, malnutrición,
problemas en el embarazo y en los partos, enfermedades degenerativas,
etc. También se mantiene con vida durante más tiempo
a enfermos crónicos. Pero lo cierto es que, además,
los mayores duran cada vez más y su calidad de vida se mantiene
durante muchos más años.
Tercera edad saludable y longeva
Diversos estudios previos ya han demostrado que, en las décadas
de los años 80 y 90, en Estados Unidos, los problemas propios
de la tercera edad se redujeron, y además a un ritmo constante.
En lo que se refiere a la media global del planeta, la esperanza
de vida se ha doblado en los últimos dos siglos, alcanzando
los 65 años para los hombres y los 70 para las mujeres. Este
aumento se ha dado con una regularidad anual, y resulta un fenómeno
que jamás antes se había observado en la historia
de la humanidad.
Todas estas observaciones señalan que puede demostrarse
claramente que, tanto el aumento de la temperatura global como el
de la cantidad de CO2 atmosférico han influido en este cambio.
Es cierto que también existen influencias negativas para
nuestra salud en ambas circunstancias, pero los expertos señalan
que éstas son minúsculas en comparación con
el incremento espectacular de nuestra longevidad.
Radicales libres controlados
Estudios recientes han demostrado que enriquecer el aire con dióxido
de carbono aumenta las concentraciones y la actividad en las plantas
de ciertas sustancias beneficiosas para la salud humana. Estas sustancias,
como el ácido ascórbico, la antiocianina o los flavonoides
(pigmentos vegetales), reducen los daños que los radicales
libres producen a nuestro organismo.
Un radical libre es una molécula extremadamente inestable
y con gran poder reactivo. Se forma en el cuerpo humano por el contacto
con el oxígeno (por la respiración) y actúa
alterando las membranas celulares y atacando el material genético
de las células. También daña las proteínas
y los lípidos, y con el paso del tiempo puede producir cáncer.
Pero, sobre todo, los radicales libres son en parte responsables
del envejecimiento porque disminuyen la funcionalidad de las células,
que no se dividen tanto como cuando somos jóvenes, lo que
reduce el número de mitocondrias (órganos celulares
que suministran la energía necesaria para el funcionamiento
de la célula), con el consecuente deterioro del cuerpo con
el paso del tiempo.
Las sustancias que el CO2 activa en las plantas originan también
una oxidación de las lipoproteínas del organismo de
baja densidad, acumulación de plaquetas y vasodilatación
del endotelio de las arterias.
El efecto del CO2 en las cosechas es hoy por hoy un hecho que afecta
a todo el planeta, y a todo tipo de plantas. Este fenómeno
podría tener un impacto en la salud humano mayor de lo que
hasta ahora se ha pensado y podría ser una de las razones
del espectacular aumento de la esperanza de vida en los dos últimos
siglos.
Los expertos afirman que aún faltan por realizar numerosos
estudios para determinar si realmente este gas es bueno para la
salud humana. Por el momento, el consenso científico es abrumador
respecto a las consecuencias negativas del aumento del CO2 y de
otros gases contaminantes en la atmósfera debido a su contribución
al cambio climático.
La incidencia de esta contaminación es particularmente notoria
en lo que se refiere al incremento de enfermedades infecciosas tropicales,
inundaciones y tormentas, extinción de especies de animales
y plantas, sequías más intensas y prolongadas y destrucción
de cultivos. Aparentemente, contribuye asimismo a prolongar la vida.
Una paradoja más de la naturaleza.
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