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El estrés
crónico se asocia a obesidad de tipo abdominal
Fuente: Correo Farmacéutico (4 de noviembre de 2005)
El estrés crónico parece estar
directamente relacionado con la aparición de la obesidad
y, fundamentalmente, con la de mayor riesgo cardiovascular: la abdominal.
El cortisol es la hormona responsable, pero cada día se van
revelando nuevos factores de riesgo.
Las personas sometidas a estrés crónico suelen ser
más proclives a desarrollar el tipo de obesidad que se asocia
con un mayor riesgo cardiovascular: la abdominal. Aunque pueden
ser varios los mecanismos implicados en la obesidad asociada al
estrés, es fundamentalmente una hormona, el cortisol, el
principal nexo de unión entre estrés y obesidad descrito
hasta ahora, aunque se van aportando nuevos factores.L
Roland Rosmond, fisiólogo del Hospital de Corazón
y Pulmón de Sahlgrenska, en Göteborg, Suecia, ha explicado
una hipótesis psicodinámica sobre la influencia del
estrés en la obesidad durante el VII Congreso de la Sociedad
Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo) que se está
celebrando en Murcia. En su teoría intervienen tanto el estrés
ambiental como la mala salud psiquiátrica, un estatus social
bajo o situación de ruptura conyugal, entre un largo listado
de situaciones que actúan sobre el sistema nervioso simpático,
conduciendo finalmente a un aumento de cortisol y de catecolaminas.
Cambios continuos
"La producción de cortisol se realiza principalmente
en la corteza de la glándula suprarrenal ante el estímulo
del eje hipotálamo-hipófiso-suprarrenal, que se autorregula
según la cantidad de cortisol circulante y las necesidades
del organismo.
Por otra parte, el cortisol puede transformarse en cortisona, que
es una hormona menos activa, al igual que la cortisona puede transformarse
en cortisol. En el tejido adiposo hay una mayor transformación
de cortisol a cortisona, lo que induce un estímulo del eje
hipotálamo-hipófiso-suprarrenal y, por tanto, aumenta
la producción de cortisol, induciendo cambios en la distribución
de la grasa con incremento de la grasa intraabdominal", según
Rosmond.
Cuando el estrés se mantiene puede producirse hipercortisolismo,
lo que induce una menor respuesta periférica de esta hormona
por bloqueo de su receptor e incrementa la grasa abdominal. Pero
también pueden producirse otros efectos.
"Hay un estrés no específico que altera los
centros cerebrales superiores, a través de rutas aún
desconocidas, y libera cortisol que estimula la pituitaria anterior
y finalmente la pituitaria adrenal. Este mecanismo influye, además
de en el cerebro, en el tejido adiposo, y modifica la actuación
de varios órganos. Por ejemplo, de los ovarios, ya que disminuye
las hormonas sexuales, pero el aumento de cortisol también
tiene un efecto negativo sobre el sistema inmune".
Distintos factores
Rosmond interrelaciona estos aspectos con los factores de riesgo
del síndrome metabólico y la disminución de
los niveles de proleptina, pero también con factores psicosociales.
"Existe una relación entre el estatus socioeconómico
y el diámetro sagital abdominal, que es menor en las personas
de mayores ingresos. También hay una conexión entre
los trastornos del estado de ánimo y la obesidad".
Modelos potenciales
En este ámbito habla de tres modelos potenciales: considerar
al estrés y la obesidad como patologías separadas
o como patofisiologías de iguales trastornos con fenocopias.
Una tercera vía es la de trastornos separados que se solapan.
"Las personas obesas padecen más melancolía,
insomnio y ansiedad y toman más antidepresivos e hipnóticos".
Para el experto, si se utilizan las escalas con que los psiquiatras
miden la depresión hay dos grupos de pacientes de acuerdo
a la relación cadera-cintura. Y lo mismo si se examina la
ansiedad y los lípidos en sangre, que también son
más altos en los sujetos ansiosos. Todavía hay una
pregunta importante: ¿es la depresión la causa de
la obesidad o viceversa?
"En mujeres se ha visto claramente que cada episodio de depresión
aumenta el riesgo de obesidad, pero no ocurre lo mismo en los estudios
con hombres".
A su juicio, toda enfermedad combina genética y entorno.
Hay que considerar hiperinsulinemia, hipercortisolismo, hipertensión
y obesidad visceral. Pero, hay polimorfismos que predicen el peso
y la grasa corporal, la adiposidad subcutánea, la circunferencia
de cintura y la relación cintura-cadera".
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