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Una proteína
asocia el estrés celular y neurodegeneraciones
Fuente: Diario Médico
Un estudio publicado en Nature muestra que
la proteína "isomerasa disulfida" puede ser un
nexo de unión entre los radicales libres y la acumulación
de proteínas mal plegadas, propias de la enfermedad de Alzheimer
y del Parkinson
El equipo de Stuart Lipton, director del Centro de Neurociencias
y Envejecimiento del Instituto Burnham, en La Jolla, California,
ha descubierto un mecanismo por el que se asocia el estrés
celular producido por los radicales libres con la acumulación
de proteínas mal plegadas que favorecen el daño en
las células nerviosas y la muerte celular en las enfermedades
neurodegenerativas, sobre todo en el Parkinson y el Alzheimer. Ese
nexo de unión es la proteína isomerasa disulfida,
una chaperona que es necesaria para el plegamiento normal de las
proteínas en situaciones de estrés celular.
Los resultados del estudio proporcionan el primer nexo molecular
entre el óxido nítrico y las proteínas mal
plegadas, que es la vía patogénica más común
en enfermedades neurodegenerativas, entre las que también
se encuentran la esclerosis lateral amiotrófica y el Huntington.
La estructura de las proteínas determina su función.
Los defectos genéticos, la exposición a radicales
libres y otros tipos de estrés celular pueden producir pequeñas
alteraciones estructurales que favorecen el mal plegamiento de las
proteínas. Si las proteínas dañadas no pueden
plegarse o degradarse correctamente, se acumulan en las células
y producen una alteración. Los defectos en el plegamiento
o en las vías de degradación favorecen la acumulación
de proteínas alteradas. La acumulación de estas proteínas
es un mecanismo patogénico de muchas enfermedades, sobre
todo de las neurodegeneraciones.
En circunstancias normales, los niveles de la proteína isomerasa
disulfida aumentan en respuesta a la acumulación de proteínas
asociada al estrés celular.
Mecanismo de acción
La proteína isomerasa disulfida actúa como chaperona
para agredir a las proteínas, que reajustan sus uniones químicas,
y hace que sus proteínas se repliegen y puedan funcionar
de forma correcta y normal.
El trabajo del grupo de Lipton demuestra que las moléculas
asociadas al óxido nítrico, que están presentes
en niveles elevados en las enfermedades neurodegenerativas, atacan
a la proteína isomerasa disulfida por medio de la reacción
química S-nitrosilación, lo que altera la estructura
de la proteína isomerasa disulfida y bloquea su función
normal de neuroprotección, lo que favorece el daño
en las células nerviosas e, incluso, la muerte celular.
Los resultados del citado estudio ponen de manifiesto que la forma
alterada de la proteína isomerasa disulfida está presente
en grandes cantidades en los pacientes con Alzheimer y Parkinson,
lo que hace que pueda convertirse en un nuevo marcador de neurodegeneración
e incluso que sirva de alguna forma como objetivo terapéutico.
(Nature 2006; 441: 513-517).
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