Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad Contactar con la SEMALAfiliarse a la SEMAL
Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad
Volver a la página principal
Información sobre la SEMAL
Divulgación sobre Longevidad
Información médica para profesionales

Congresos de la SEMAL

Agenda: Medicina Antienvejecimiento
Revista de la SEMAL
I Congreso de la SEMAL
Miembros de la SEMAL

Ver contenidos para profesionales

 

Información y noticias para profesionales de la Medicina

Dieta hipocalórica: más vida al reducir el estrés oxidativo

Fuente: Diario Médico

¿Por qué comer menos puede prolongar la esperanza de vida? Un estudio en personas con sobrepeso ha aclarado algunos mecanismos por los que la reducción de la ingesta frena el envejecimiento.

La restricción calórica en personas no obesas reduce el daño oxidativo en las células musculares. Teniendo en cuenta que este daño se ha asociado con el envejecimiento, el fenómeno podría explicar por qué limitar la ingesta de comida ayuda a vivir más.

La observación la ha realizado el equipo de Anthony Civitarese y Eric Ravussin, del Centro de Investigación Biomédica Pennington, en Baton Rouge (Louisiana), en un ensayo en humanos que se publica hoy en PLoS Medicine.

Una dieta hipocalórica, considerando como tal la que aporta todos los nutrientes necesarios pero minimizando la energía, retrasa el envejecimiento en ratones y otros organismos. En humanos también se ha visto que moderarse con la comida beneficia muchos marcadores asociados a la vejez.

Pero, ¿a través de qué mecanismos consigue la restricción calórica retrasar las consecuencias del paso de los años? El equipo de Baton Rouge indagó si el proceso que estaba detrás era una menor producción de radicales libres por la mitocondria durante el proceso para convertir la comida en energía.

Para ello reclutaron a 36 voluntarios con sobrepeso. Un tercio recibió el cien por cien de sus necesidades energéticas, un segundo grupo redujo su ingesta calórica en un 25 por ciento y el resto disminuyó su aporte de energía en un 12,5 por cineto e incrementó su gasto energético en otro 12,5 por ciento a través de ejercicio físico.

Mantener un déficit calórico del 25 por ciento durante seis meses, ya fuera solo con dieta o con dieta y ejercicio, reducía el gasto energético total, lo que conducía a una mejora en la función mitocondrial.

El análisis de los genes implicados en la formación de la mitocondria revelaba que los grupos que redujeron su ingesta aumentaron el número de mitocondrias en el músculo. Así, una menor ingesta disminuía la cantidad de daño al ADN (un marcador de estrés oxidativo) en los músculos.

(PLoS Med 4(3): e76).

Otros cambios
El equipo de Civitarese ha respondido a la pregunta de si la restricción calórica regulaba la expresión del gen Sirt1, el equivalente al Sir2 de levadura, nematodo y moscas, cuya activación aumentaba la esperanza de vida y regulaba el metabolismo celular. Al examinar el perfil de expresión genética de los participantes del estudio, los investigadores constataron que realmente ingerir menos calorías podía mejorar todo el metabolismo del organismo, además de incrementar la expresión genética del Sirt1 en el músculo esquelético. Los resultados apuntan la posibilidad de que el Sirt1 contribuya a la eficiencia del metabolismo, a un menor estrés oxidativo y a un aumento de la longevidad en humanos.

 
 

(c) 2002 Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad

Diseño Web PlenumWeb