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Cuando oímos la palabra bótox automáticamente se nos viene a la mente la cara de algunas famosas, y cada vez más gente de la calle, que recurre a esta técnica con un fin estético. Borrar el código de barras, la arruguita del entrecejo o las patas de gallo, son algunos de los «milagros» de la toxina botulínica.
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